La agencia de noticias Associated Press (AP) se encuentra en una situación tensa con la administración del presidente Donald Trump, luego de que se le impidiera acceder a la Casa Blanca por no utilizar el término «Golfo de América» en lugar de «Golfo de México». Este acontecimiento ocurrió el martes 11 de febrero de 2025, cuando un reportero de AP intentó asistir a la firma de un decreto en el Despacho Oval y se le negó el acceso.
Julie Pace, redactora jefe de AP, informó que el personal de la Casa Blanca advirtió a la agencia que, si no alineaba sus estándares editoriales con la reciente orden ejecutiva del presidente Trump, se le prohibiría el acceso a eventos en el Despacho Oval. Esta medida ha generado preocupación sobre la libertad de prensa y el acceso a información independiente, ya que Pace calificó la decisión como «alarmante».
«Restringir nuestro acceso al Despacho Oval en función del contenido de nuestra cobertura no solo dificulta gravemente el acceso del público a noticias independientes, sino que también viola claramente la Primera Enmienda», expresó Pace en un comunicado. La Primera Enmienda protege la libertad de expresión y prensa en Estados Unidos, lo que hace que esta situación sea aún más crítica.
AP, como la mayor agencia de noticias de Estados Unidos, ha defendido su derecho a informar utilizando nombres geográficos reconocibles. En una nota de estilo emitida el mes pasado, AP explicó que el decreto presidencial «solo es válido dentro de Estados Unidos» y que debe garantizar que los nombres de lugares sean fácilmente reconocibles para todas las audiencias globales. Esto incluye continuar utilizando «Golfo de México» en su cobertura.
La Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA) también reaccionó ante esta situación, calificando el veto como «inaceptable». En un comunicado, exigieron al gobierno de Trump que rectificara inmediatamente su decisión. «La Casa Blanca no puede dictar cómo los medios informan sobre las noticias», afirmaron, subrayando que los periodistas no deberían ser castigados por sus elecciones editoriales.
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Este incidente resalta un patrón preocupante en la relación entre la administración Trump y los medios de comunicación. La restricción del acceso a una agencia tan prominente como AP plantea preguntas sobre el compromiso del gobierno con la transparencia y la libertad de prensa. La situación podría sentar un precedente peligroso para otras organizaciones periodísticas que operan en un entorno ya tenso.


