El testimonio de Aza Báez ocupó este viernes el centro del juicio federal que enfrentan.
El testimonio de Aza Báez ocupó este viernes el centro del juicio federal que enfrentan en Brooklyn los lanzadores dominicanos Emmanuel Clase y Luis Ortiz, de los Cleveland Guardians, acusados de participar en una red de apuestas ilegales y manipulación de pitcheos. Luis de Aza Báez, testigo del Gobierno, explicó ante la corte cómo funcionaba el circuito que convertía información privilegiada sobre los envíos de Clase en ganancias de apuestas durante la temporada 2023.
De Aza Báez admitió que ganó miles de dólares apostando a la velocidad de los lanzamientos del cerrador estelar de Cleveland. Según su declaración, los datos no le llegaban directamente de Clase: se los suministraba Enoc Peña, señalado en el proceso como presunto socio del lanzador, y con esos reportes el testigo decidía sus jugadas en las plataformas de apuestas deportivas.
El testimonio de Aza Báez reconstruye la red paso a paso
El testigo, que se desempeñaba como conductor de Uber en Massachusetts, contó que las alertas circulaban por un chat grupal llamado «Uber Inc.», un nombre cotidiano que servía de fachada para coordinar las apuestas. En esa conversación, afirmó, también identificó mensajes de texto donde se usaban expresiones en clave como «matar pollos» para referirse a instrucciones concretas de apuestas relacionadas con bateadores.
Otro de los detalles que más llamó la atención de la sala fue la vía que usaba para colocar el dinero: De Aza Báez reconoció que utilizaba la cuenta de DraftKings de su esposa para maximizar las ganancias, una práctica con la que buscaba repartir las jugadas y no concentrar todo el volumen en una sola cuenta a su nombre.
El testigo fue enfático en un punto que la defensa de Clase viene subrayando desde el inicio del proceso: nunca recibió información directamente del lanzador. Esa precisión no lo exime de su papel dentro de la red, pero delimita la cadena que la Fiscalía intenta probar entre el montículo, los intermediarios y los apostadores.
El efecto Ohtani cortó el flujo de datos en 2024
La parte más reveladora del testimonio llegó cuando De Aza Báez explicó por qué la información dejó de llegar. De acuerdo con su relato, el flujo de datos privilegiados se interrumpió de manera drástica para la temporada 2024: cuando intentó pedir nuevos reportes sobre los envíos de Clase, le negaron el acceso.
La razón, según declaró, fue el enorme escrutinio mediático y judicial que desató en esas mismas fechas el escándalo de apuestas que involucró al exintérprete de Shohei Ohtani. Con las Grandes Ligas y las autoridades mirando de cerca cualquier movimiento extraño en los mercados de apuestas, los intermediarios optaron por cerrar el grifo antes de seguir exponiéndose.
El juicio ya había escuchado esta semana a otro testigo de peso: el receptor Bo Naylor, compañero de batería de Clase en Cleveland, quien aseguró que ignoraba que se apostaba a lanzamientos individuales. Las dos declaraciones dibujan el mismo escenario desde orillas opuestas: dentro del clubhouse nadie decía saber nada, mientras fuera del estadio una red organizada movía dinero con datos internos.
Un acuerdo de 69.000 dólares a cambio de su testimonio
De Aza Báez no declaró como un testigo neutral. Antes de sentarse frente al jurado, alcanzó un acuerdo con las autoridades: entregó 69.000 dólares en ganancias obtenidas con las apuestas a cambio de que se retirara en su contra un cargo por fraude electrónico, y se comprometió a testificar con la verdad sobre todo lo que sabía de la operación.
Ese acuerdo será, previsiblemente, uno de los flancos que ataque la defensa de Clase y Ortiz: la credibilidad de un testigo que admite haber ganado dinero con la red y que declara bajo un pacto con la Fiscalía. Aun así, el nivel de detalle de su relato —nombres, canales de mensajería, expresiones en clave y montos— le da a la acusación una fotografía interna del esquema que hasta ahora solo se conocía por los documentos judiciales.
El proceso contra Clase y Ortiz continúa en Brooklyn y mantiene en vilo a los Guardians, que perdieron a su cerrador estelar y a uno de sus abridores en pleno escándalo. Mientras tanto, el béisbol venezolano y dominicano sigue la causa de cerca, en una semana en la que la actualidad de la pelota también dejó noticias como la lesión de Ángel Padrón con los Tiburones de La Guaira.