Decenas de sirios irrumpieron el domingo en la lujosa residencia del presidente Bashar al Asad, en un acto que simboliza el colapso del régimen tras años de guerra civil. La situación se desató después de que la capital, Damasco, cayera en manos de grupos rebeldes, marcando un hito en la historia reciente del país y generando una ola de celebraciones entre los ciudadanos que durante más de medio siglo vivieron bajo el temor y la opresión del régimen Asad.
Los eventos comenzaron con la llegada de hombres, mujeres y niños a la residencia presidencial ubicada en el lujoso barrio de Malki en Siria. Los intrusos recorrieron las habitaciones y subieron las escaleras, dejando a su paso un rastro de destrucción. «He venido para vengarme, porque nos han oprimido de una forma increíble», declaró Abu Omar, un hombre de 44 años que se encontraba entre los saqueadores.
«Estoy haciendo fotos porque estoy muy contento de estar en el corazón de su casa», añadió mientras documentaba su presencia en el lugar.La residencia presidencial, compuesta por tres edificios de seis plantas, ya había sido saqueada anteriormente tras la caída inicial de Damasco ante los rebeldes.
Fotografías y documentos estaban esparcidos por las escaleras, y un cuadro del presidente Asad yacía en el suelo a la entrada. Simultáneamente, se reportó que una sala de recepción en el palacio presidencial, ubicado a dos kilómetros de distancia, había sido completamente incendiada.
La caída del régimen provocó una explosión de alegría en las calles de Damasco y otras ciudades importantes del país. Miles de personas se congregaron en una de las principales plazas de la capital, ondeando banderas y coreando «Libertad». La declaración del comandante Hassan Abdul-Ghani, líder del grupo militante Hayat Tahrir Al Sham, quien proclamó que «la ciudad de Damasco está libre del tirano Bashar Asad», resonó entre los manifestantes que celebraban el fin de más de 50 años de dictadura familiar.
Los festejos no se limitaron a regiones sirias como Damasco; ciudades como Homs también vieron multitudes bailando y coreando consignas contra Asad. En este contexto festivo, algunos dispararon al aire en señal de celebración mientras otros se reunían para rezar en mezquitas cercanas.
La rapidez con la que se produjo la caída del régimen sorprendió a muchos residentes. «No dormí anoche y no acepté dormir hasta que oí la noticia de su caída», comentó Mohammed Amer Al-Oulabi, un trabajador del sector eléctrico. Otros expresaron sentimientos similares; Omar Daher, un abogado de 29 años, describió sus emociones como «indescriptibles» tras años viviendo bajo el miedo impuesto por Asad y su familia.
Ghazal al Sharif, otro manifestante, expresó: «Es la plegaria de todos los oprimidos y Dios la ha respondido hoy». Muchos ondeaban la bandera verde que representa el levantamiento sirio contra la dinastía Asad.
Mientras tanto, informes indican que Bashar al Asad huyó de Siria en un avión especial tras negociaciones con grupos rebeldes. Se desconoce su paradero actual, lo cual ha generado especulaciones sobre el futuro político del país. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos confirmó que al menos 53 años de gobierno familiar llegaron a su fin con esta repentina ofensiva insurgente.
El régimen de Siria había estado bajo presión durante semanas, con soldados y policías abandonando sus puestos mientras los rebeldes avanzaban rápidamente hacia Damasco desde varios frentes. La caída fue tan rápida que muchos no podían creer lo que estaba sucediendo.
El impacto también se sintió entre los refugiados sirios en países vecinos como Líbano y Alemania. Muchos expresaron su alegría por la caída del régimen y algunos comenzaron a considerar regresar a Siria. Hilal Youssef, un refugiado sirio originario de Hama, declaró: «Después de todos estos años de sufrimiento, Dios nos ha concedido alivio». Otros compartieron su deseo de regresar con orgullo a sus hogares.
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En Berlín, cientos de sirios salieron a las calles para celebrar la caída del gobierno Asad. En el barrio Neukölln, conocido por su comunidad árabe vibrante, los refugiados vitoreaban frente a una panadería siria mientras recordaban los peligros enfrentados durante su huida hacia Europa.
La caída del régimen de Bashar al Asad en Siria marca un punto crucial en la historia reciente de Siria. Después de más de 14 años de guerra civil y represión brutal, muchos sirios sienten una mezcla renovada de esperanza y euforia ante un futuro incierto pero lleno potencialmente de oportunidades para reconstruir sus vidas y su país.


