Este domingo, 8 de diciembre de 2024, los insurgentes sirios irrumpieron en la televisión oficial, proclamando la «liberación» de Damasco y la caída del presidente Bashar al Asad.
Este anuncio marca un hito significativo en el conflicto sirio, que ha durado más de una década.
Los insurgentes, liderados por Abu Mohamed al Jolani, afirmaron que han liberado a todos los prisioneros del régimen y pidieron a los ciudadanos proteger las propiedades del nuevo «Siria libre».
La ofensiva comenzó hace doce días y ha llevado a la captura de varias ciudades clave, incluyendo Homs y Alepo. Según informes, Al Asad habría abandonado el país en un avión privado, lo que intensifica la sensación de desmoronamiento del régimen.
Mientras tanto, el primer ministro sirio, Mohamed Ghazi al Jalali, ha ofrecido su mano a cualquier ciudadano interesado en preservar las instituciones del país.
Sin embargo, la situación en Damasco es caótica, con miles de personas congregándose en la plaza de los Omeyas para celebrar lo que consideran una nueva era.
La caída de Damasco podría significar el fin del control gubernamental en Siria, dejando solo a Latakia y Tartus bajo su dominio.


