La derrota de Alemania por 2-0 ante Eslovaquia, la tercera consecutiva de la tetracampeona del mundo tras ser vapuleada en el Final Four de la Nations League, dejó al descubierto la preocupante fragilidad defensiva de la Mannschaft y abrió un frente inesperado en el vestuario. Durante los 90 minutos, la zaga dirigida por Julian Nagelsmann se mostró débil y errática, con Antonio Rüdiger como principal señalado tras fallar en ambos goles. El madridista quedó retratado especialmente en el segundo tanto, cuando el delantero Strelec le rompió la cintura antes de colocar el cuero en la escuadra.
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