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Protestas en Francia: decenas de miles salen a las calles en 90 manifestaciones

Las protestas en Francia viven este sábado su jornada más amplia en semanas: el Ministerio del Interior contabilizó unas 500 acciones.

Las protestas en Francia viven este sábado su jornada más amplia en semanas: el Ministerio del Interior contabilizó unas 500 acciones y más de 90 manifestaciones en todo el país, con decenas de miles de personas esperadas en las calles, sobre todo en París, en un día que el Gobierno de Emmanuel Macron afronta como la prueba mayor del malestar social a seis meses de las elecciones presidenciales.

La convocatoria, bautizada «Amarillos y Jóvenes», suma a colectivos que rara vez marchan juntos: los estudiantes de secundaria que protestan desde mediados de septiembre por las condiciones de los liceos, líderes del antiguo movimiento de los chalecos amarillos de 2018-2019, campesinos, profesores, activistas climáticos, jubilados y sindicatos como Solidaires y la CGT. Las reivindicaciones son diversas, pero comparten un fondo: más dinero para las escuelas y los hospitales, y rechazo al rumbo económico del Ejecutivo en el tramo final de la presidencia de Macron.

Protestas en Francia: 500 acciones, bloqueos y un Gobierno en alerta

El sitio 17octobregiletjaune.net eleva la previsión a cerca de 1.500 acciones en todo el territorio. Además de las marchas en los centros urbanos y las concentraciones en rotondas, el símbolo clásico de los chalecos amarillos, los convocantes planean bloqueos en estaciones de tren, puentes, peajes y gasolineras. La jornada arrancó temprano: a las 08:00, una veintena de personas bloqueó con contenedores de basura y grandes palés los alrededores de un centro comercial en Rennes, en el oeste del país. «Hace falta más dinero para las escuelas y los hospitales y menos para el ejército», dijo Julie, una estudiante, en ese bloqueo.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, anticipó en la cadena France 2 que esperaba «una movilización bastante importante», con reuniones espontáneas, manifestaciones públicas y bloqueos, y las autoridades temen que la jornada derive en acciones violentas tras las denuncias recíprocas de brutalidad policial en las marchas estudiantiles recientes. Por eso, y de forma excepcional, la policía podrá emplear todo su arsenal intermedio, incluidas las granadas aturdidoras cuyo uso había quedado temporalmente suspendido después de que algunos menores sufrieran graves mutilaciones en protestas anteriores. Macron, por su parte, hizo el viernes desde Bruselas un llamamiento a la «calma» y defendió que el derecho a manifestarse va de la mano del respeto a las personas y a la propiedad.

Un mes de protestas estudiantiles que ya desbordó los liceos

El estallido nació en las aulas. Desde finales de septiembre, los alumnos de secundaria bloquean los accesos a cientos de liceos para denunciar la falta de profesores y de sustitutos, los horarios sobrecargados, las aulas masificadas y deterioradas y un sistema de acceso a la universidad, Parcoursup, que consideran opaco. A principios de mes, los estudiantes paralizaron 1.800 liceos en Francia y presentaron 10 medidas, y las jornadas fueron creciendo semana a semana: las movilizaciones del martes pasado reunieron entre 161.500 y 480.000 personas, según las cifras enfrentadas del Gobierno y de los organizadores, y cerraron de forma preventiva unos 200 de los 3.700 liceos del país. Es, en palabras del líder izquierdista Jean-Luc Mélenchon al saludar a los estudiantes en París, «el movimiento de juventud más poderoso que se haya visto en Francia en 50 años».

El primer ministro, Sébastien Lecornu, convocó un gabinete de crisis con varios ministerios ante una jornada que coincide con el inicio de las vacaciones escolares de Todos los Santos, con preavisos de huelga en el transporte y posibles cortes en servicios urbanos, aeropuertos y conexiones ferroviarias. El telón político de fondo es pesado: la ultraderechista Marine Le Pen parte como favorita en las encuestas para la primera vuelta de las presidenciales de 2027, y el Gobierno sostiene las restricciones fiscales por el elevado endeudamiento del país mientras defiende más recursos para Educación y anuncia la suspensión de clases para abrir espacios de diálogo. Todo en una Europa ya tensionada en varios frentes, donde la migración divide a los líderes de la UE y la guerra sigue golpeando a Ucrania.

Lo que se sabe hasta ahora

  • La jornada: este sábado 17 de octubre, con marchas principales desde las 14:00 en las grandes ciudades.
  • La dimensión: unas 500 acciones y más de 90 manifestaciones contabilizadas por Interior; los convocantes hablan de hasta 1.500 acciones.
  • Quiénes protestan: estudiantes, chalecos amarillos, campesinos, profesores, activistas climáticos, jubilados y sindicatos.
  • La respuesta oficial: gabinete de crisis de Lecornu, llamamiento a la calma de Macron y autorización excepcional de granadas aturdidoras a la policía.
  • El origen: un mes de protestas estudiantiles por la falta de profesores, las aulas deterioradas y el sistema Parcoursup.

Por qué importa: Francia es el termómetro político de Europa y esta jornada mide si un movimiento nacido en los liceos puede convertirse en una revuelta social amplia, como ocurrió con los chalecos amarillos en 2018, justo cuando el país entra en la recta final hacia unas presidenciales en las que la ultraderecha llega primera en los sondeos. Lo que pase hoy en París, Marsella o Lyon pesará sobre el presupuesto de 2027 que el Parlamento acaba de empezar a debatir y sobre el margen que le queda al Gobierno de Lecornu para cerrar el mandato de Macron sin una crisis mayor, en un continente donde los gobiernos ya lidian al mismo tiempo con frentes como los ataques rusos que dejan sin electricidad a cientos de miles de ucranianos.

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