Un preso político vinculado al caso Gedeón, Jefferson Díaz Vásquez.
Un preso político vinculado al caso Gedeón, Jefferson Díaz Vásquez, sufrió una fuerte convulsión el sábado 7 de noviembre en la sala de visitas del Fuerte Guaicaipuro, en el estado Miranda, sin recibir asistencia médica especializada, según denunció el Comité por la Libertad de los Presos Políticos. El detenido lleva seis meses con problemas de salud sin un diagnóstico claro, de acuerdo con sus familiares.
Fuerte Guaicaipuro: la convulsión en plena sala de visitas
La denuncia fue dada a conocer por Bárbara Orozco, esposa del detenido militar César Altamar Sarmiento, compañero de Díaz Vásquez en el penal militar. Según su relato, recogido por El Pitazo, al momento de la crisis convulsiva los demás internos tuvieron que gritar para solicitar auxilio y se vieron obligados a trasladar al preso en una silla de ruedas. Pese a la gravedad del episodio, el director del recinto alegó posteriormente que no había sido notificado formalmente sobre la emergencia.
Díaz Vásquez padece desde hace medio año una severa inflamación corporal sin recibir un diagnóstico preciso. Aunque se le han realizado exámenes clínicos, el director del Fuerte Guaicaipuro, Franklin Rosso, presuntamente se ha negado a reunirse con el entorno del detenido para esclarecer su estado. Sus parientes advierten, además, que la única respuesta médica ha sido el suministro indiscriminado de fármacos, una medida que ya estaría comprometiendo la función de sus riñones.
Exigen atención especializada y rendición de cuentas
El Comité por la Libertad de los Presos Políticos exigió de manera categórica que se le brinde tratamiento médico especializado al detenido y que la directiva del penal rinda cuentas públicas sobre la evolución de su salud. La organización reiteró que, bajo los convenios jurídicos nacionales e internacionales, el Estado es el único responsable de garantizar la vida y la integridad física de quienes se encuentran bajo su custodia.
El caso se suma a las denuncias reiteradas de familiares y organizaciones sobre las precarias condiciones de reclusión, la falta de atención médica especializada y los retrasos procesales que enfrentan los detenidos por motivos políticos en Venezuela. Agrupados en comités y vigilias, los familiares mantienen una lucha constante para visibilizar la situación de sus seres queridos y exigir su libertad.
El contexto: cientos de presos políticos en Venezuela
De acuerdo con el balance de la organización Foro Penal publicado en octubre, en Venezuela quedan al menos 322 presos políticos, entre ellos 182 civiles y 140 militares. La ONG Justicia, Encuentro y Perdón eleva el registro a unos 416 detenidos y alerta sobre casos graves de salud dentro de los penales del país.
El Fuerte Guaicaipuro alberga a buena parte de los militares detenidos por expedientes como el del caso Gedeón, y sus familiares llevan años denunciando ante organismos nacionales e internacionales las condiciones del penal: celdas con hacinamiento, atención médica insuficiente y dificultades para las visitas. La convulsión de Díaz Vásquez ocurrió precisamente en la sala de visitas, el espacio donde sus parientes pueden verlo, y fue presenciada por otros familiares que se encontraban en el lugar, lo que multiplicó la alarma entre las familias de los demás recluidos por el mismo expediente.
Para el Comité por la Libertad de los Presos Políticos, casos como este demuestran que la salud de los detenidos se ha convertido en uno de los frentes más urgentes de la crisis de los presos políticos venezolanos: sin diagnóstico oportuno ni tratamiento especializado, enfermedades que serían atendibles fuera del penal se agravan hasta poner en riesgo la vida del recluso, mientras las familias dependen de denuncias públicas para lograr cualquier respuesta de las autoridades penitenciarias.
El tema sigue en el centro de la agenda: el 2 de noviembre, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, pidió mantener de forma ininterrumpida la excarcelación de los presos políticos, y días después la dirigente Dinorah Figuera anticipó que vienen nuevas excarcelaciones de presos políticos en Venezuela. Mientras esos anuncios se concretan, historias como la de Jefferson Díaz Vásquez recuerdan la urgencia humanitaria detrás de las cifras, en la cobertura permanente de la sección Venezuela de este medio.