Los tres primeros petroleros cargados con diésel ruso ya navegan hacia la costa oriental del Atlántico, rumbo a Norteamérica.
Los tres primeros petroleros cargados con diésel ruso ya navegan hacia la costa oriental del Atlántico, rumbo a Norteamérica, anunció este viernes el vice primer ministro de Rusia, Alexander Novak, en declaraciones recogidas por las agencias rusas y confirmadas por Reuters. Los buques forman parte del acuerdo energético anunciado este mes entre Washington y Moscú para abastecer de combustible a Estados Unidos y al mercado mundial.
«Los tres primeros buques cisterna ya se dirigen hacia la costa oriental del océano Atlántico, con un importante apoyo del RDIF (Fondo Ruso de Inversión Directa)», dijo Novak. El vice primer ministro añadió que las empresas rusas podrían suministrar hasta 500.000 toneladas métricas de diésel durante octubre, una cifra que supera el compromiso inicial del pacto y que, según Moscú, se calculó garantizando primero el abastecimiento del mercado interno ruso.
Diésel ruso rumbo a EE. UU.: qué contempla el acuerdo entre Trump y Putin
El acuerdo fue anunciado este mes por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras su conversación con el presidente ruso, Vladímir Putin. En su primera fase contempla el suministro inmediato de más de 300.000 toneladas métricas de diésel ruso en octubre, con volúmenes crecientes en los meses siguientes. Para hacerlo posible, el Gobierno de Trump suspendió temporalmente las sanciones estadounidenses sobre el combustible ruso, vigentes desde la invasión de Ucrania para privar a Moscú de ingresos con los que financiar la guerra.
La flexibilización quedó formalizada con una licencia del Departamento del Tesoro que autoriza, hasta el 7 de abril de 2027, las transacciones relacionadas con la venta, la entrega, la descarga y la importación de diésel de origen ruso. La petrolera estatal Rosneft figura como la principal suministradora prevista de los cargamentos, según los datos divulgados en Moscú.
El primer cargamento apunta a Nueva York
El movimiento ya se ve en los mapas de tráfico marítimo: una exclusiva de Reuters publicada este viernes, con datos de seguimiento de buques, situó el primer cargamento de diésel ruso a bordo de un petrolero con destino a Nueva York. Días atrás, el propio Putin había adelantado que el primer buque —cargado en el puerto ruso de Primorsk, con unas 40.000 toneladas— zarparía primero y que los demás lo seguirían uno tras otro, en envíos que el Kremlin prometió mantener de forma regular.
La Casa Blanca presenta el pacto como una palanca para bajar el precio del combustible en Estados Unidos, en un mercado tensionado por el cierre del estrecho de Ormuz y por los ataques ucranianos contra refinerías rusas, un contexto que ya había empujado el crudo Brent a 115 dólares en jornadas recientes. El alivio, sin embargo, llega a dos semanas de las elecciones de mitad de mandato y en medio de la presión de Washington sobre Kiev para frenar los ataques a la infraestructura energética rusa, un giro que también se ha dejado ver en el debate sobre la guerra de Ucrania y el Donbás.
Por qué importa para los bolsillos de la región
El diésel mueve el transporte de carga, la agricultura y buena parte de la industria: si los cargamentos rusos llegan en volumen y se sostienen, el efecto buscado es una baja del precio que pagan camioneros, agricultores y, en cadena, los consumidores de Estados Unidos, incluidos los venezolanos y latinos que viven del transporte y la logística. La otra cara del acuerdo es política: cada barril ruso que entra con licencia de Washington es también un ingreso que antes estaba bloqueado para Moscú, y esa tensión entre abaratar el combustible y no financiar la guerra marcará la discusión en el Congreso y entre los aliados europeos en las próximas semanas.
Por lo pronto, los tres petroleros ya están en el agua. Su llegada a puertos de la costa este estadounidense será la primera prueba real de que el acuerdo entre Trump y Putin pasó del anuncio a los hechos.