El primer paro nacional en Colombia contra el Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella reunió este miércoles a miles de personas en las principales ciudades del país, en una jornada convocada por las centrales sindicales y los partidos de oposición apenas dos meses después de la toma de posesión del mandatario.
La convocatoria juntó reivindicaciones laborales, educativas, económicas, sociales y territoriales, y expresó el rechazo de organizaciones civiles a un Gobierno que sus críticos describen como ultraderechista y muy alineado con Washington. Pancartas con demandas laborales, banderas de Colombia, de Palestina y de las organizaciones sindicales marcaron el tono de las movilizaciones de este paro nacional en Colombia.
Paro nacional en Colombia: cuatro marchas hacia la Plaza de Bolívar
En Bogotá, cuatro marchas partieron a las 10:00 de la mañana, hora local, con destino a la Plaza de Bolívar, el corazón político del país. La jornada transcurrió sin incidentes y el acompañamiento policial se limitó a la gestión del tráfico en los corredores por donde avanzaban los manifestantes, muchos de ellos maestros y trabajadores del sector público.
El senador Wilson Arias, del Pacto Histórico, justificó la movilización por los recortes anunciados en el SENA, la entidad pública de formación laboral, y en la Agencia para la Reincorporación de excombatientes, además de la eliminación de los subsidios a la energía eléctrica, una medida que golpea con especial fuerza a la región Caribe. Un estudiante de Derecho de la Universidad Pedagógica Nacional, que pidió no ser identificado, llamó a defender los derechos humanos, la educación gratuita y «el valor por la vida», y acusó al Gobierno de «fascismo».
Paro nacional en Colombia un día después del decreto que regula la protesta
El momento escogido para el paro nacional en Colombia no es casual: la protesta ocurre un día después de que De la Espriella firmara el Decreto 1525 de 2026, la norma con la que su Gobierno busca regular la protesta social, en especial la violenta. El decreto ordena agotar el diálogo con los manifestantes, pero aclara que ese diálogo no es un requisito previo para intervenir cuando se ejecuten actos de violencia.
El propio presidente fijó su línea en las últimas horas: la protesta pacífica, dijo, es una «garantía constitucional», pero esa garantía no autoriza agredir a ciudadanos, destruir bienes, amenazar a trabajadores ni impedir el paso de ambulancias y servicios de emergencia. En su formulación más citada, agredir, lanzar objetos, retener a una persona o usar a un niño en una protesta no es protesta, sino delito.
El paro nacional en Colombia es también la primera gran prueba en la calle para un Gobierno que cumplió dos meses en el poder y que ha hecho de la mano dura y la cercanía con Estados Unidos sus banderas. Las organizaciones convocantes sostienen que el descontento va más allá de un sector: suman a maestros que defienden la educación pública y gratuita, a trabajadores que rechazan los recortes de programas sociales y a comunidades que protestan por el costo de la energía, sobre todo en el Caribe colombiano, donde las tarifas eléctricas son un reclamo histórico.
Lo que viene: dos meses de movilizaciones anunciadas
Las centrales sindicales ya anticipan que este primer paro nacional en Colombia no será un hecho aislado: por delante se anuncian dos meses de movilizaciones sociales en distintos frentes, con la educación pública, los recortes de programas sociales y el costo de la energía en el centro de las demandas.
Para el Gobierno de De la Espriella, la jornada de este miércoles del paro nacional en Colombia funciona como una primera medición de fuerzas con la calle. La respuesta oficial a las próximas convocatorias, y la forma en que se aplique el nuevo decreto sobre la protesta, marcarán si el conflicto se negocia o se profundiza.
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