El Papa León XIV, en su primera audiencia con el cuerpo diplomático del Vaticano, reafirmó este viernes que la familia se fundamenta en la “unión estable entre el hombre y la mujer”, distanciándose así de las posturas más inclusivas hacia la comunidad LGBT. Además, el nuevo pontífice estadounidense subrayó la dignidad de los nonatos y de los ancianos como criaturas de Dios, en un pronunciamiento que se erige como una clara oposición al aborto y otras prácticas consideradas contrarias a la doctrina católica. Durante este encuentro, que precede a su misa de proclamación programada para el domingo, el Papa también hizo un llamado a reactivar la diplomacia multilateral y promover el diálogo interreligioso como vías para alcanzar la paz.
Papa rechaza el aborto y la eutanasia
La audiencia privada con el cuerpo diplomático del Vaticano es una tradición que permite al nuevo pontífice establecer contacto con representantes de gobiernos de todo el mundo tras un cónclave. En este contexto, León XIV, quien asumió el papado el 8 de mayo, destacó desde sus primeras palabras la importancia de la paz, afirmando que “la paz sea con todos ustedes”. Este enfoque se ha convertido en una de las prioridades de su pontificado.
Durante su intervención, el Papa insistió en que la paz no debe ser entendida simplemente como la ausencia de conflictos, sino como un “don” que requiere esfuerzo y compromiso. “Desde poner fin a la producción de armas hasta elegir cuidadosamente el lenguaje que empleamos”, enfatizó. León XIV advirtió que “también se puede herir y matar con las palabras, no solo con las armas”, sugiriendo que el discurso puede ser tan dañino como la violencia física.

El Papa también subrayó que corresponde a los gobiernos construir sociedades pacíficas, enfatizando la necesidad de invertir en la familia, entendida como una unión estable entre un hombre y una mujer. Este enfoque refuerza una visión tradicional de la familia que ha sido defendida por la Iglesia Católica a lo largo de los años.En su discurso, León XIV hizo hincapié en la importancia de proteger la dignidad de cada persona, especialmente de aquellos más vulnerables. “Nadie puede eximirse de favorecer contextos en los que se tutelen los derechos de los más frágiles e indefensos”, afirmó, refiriéndose a los niños no nacidos, ancianos, enfermos y desempleados, sin distinción entre ciudadanos o inmigrantes.
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Este pronunciamiento se alinea con la postura del Papa Francisco, quien había denunciado el aborto y la eutanasia como manifestaciones de una “cultura del descarte”. Sin embargo, a diferencia de su predecesor, Francisco había hecho esfuerzos por acercarse a los católicos de la comunidad LGBT, enfatizando que son bienvenidos en la Iglesia. A pesar de ello, nunca modificó la doctrina que define el matrimonio como una unión entre un hombre y una mujer.
León XIV, quien antes era conocido como Robert Prevost y era jefe de la orden agustiniana, ha mantenido una postura crítica hacia el “estilo de vida homosexual”. En 2012, expresó su preocupación por cómo los medios promovían la aceptación de relaciones entre personas del mismo sexo que contradicen la doctrina católica. Esta perspectiva parece continuar bajo su papado, marcando un retorno a posiciones más conservadoras.


