Abelardo Achkar, presidente de la Organización para la Liberación de Venezuela, ha intensificado sus esfuerzos para aplicar sanciones contra un grupo de dirigentes políticos que, según él, se hacen pasar por opositores mientras colaboran con el régimen de Nicolás Maduro. Esta situación ha generado un debate significativo sobre la autenticidad de la oposición venezolana y su papel en la perpetuación del actual gobierno.


El pasado mes de diciembre, Achkar entregó al Congreso de los Estados Unidos lo que ha denominado una «lista negra» de figuras políticas que considera cómplices del régimen de Maduro. En esta lista destaca el nombre de Manuel Rosales, gobernador del estado Zulia y presidente del partido Un Nuevo Tiempo. Achkar sostiene que Rosales participará en las elecciones regionales programadas para abril, lo que él interpreta como un mandato directo de Maduro. “Rosales es parte del problema y su participación solo oxigena a Maduro”, afirmó Achkar en una reciente declaración.

Además de Rosales, Achkar menciona a otros líderes opositores como Henrique Capriles Radonski y Henry Ramos Allup, quienes encabezan los partidos Primero Justicia y Acción Democrática, respectivamente. Según Achkar, estos dirigentes están obstruyendo las rutas hacia un cambio democrático en Venezuela al actuar en beneficio del régimen en lugar de los intereses del pueblo. “Estos dirigentes deben ser sancionados por la administración de Donald Trump porque afectan la voluntad de cambio en el país”, enfatizó.
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Achkar argumenta que si el régimen de Maduro es sancionado por socavar la democracia, también deben serlo sus cómplices. Esta posición ha generado reacciones mixtas dentro del panorama político venezolano, donde muchos se preguntan sobre la verdadera naturaleza de la oposición y su capacidad para desafiar a un gobierno que ha mantenido un control férreo durante años.


