Las movilizaciones contra el racismo en España reunirán esta semana a más de 280 organizaciones y 90 personalidades de la cultura, la academia y el mundo jurídico, que anunciaron este jueves acciones en distintas ciudades del país para denunciar el aumento de los discursos racistas y reclamar el respeto de los derechos de las personas migrantes y refugiadas.
La convocatoria, respaldada por un manifiesto titulado «Frente al racismo, regularización y derechos», tendrá actos entre el 22 y el 27 de octubre en Madrid, Granada, Vigo, A Coruña, Algeciras, Murcia, Logroño, Jerez, Mallorca, Málaga y Valencia, entre otras localidades. En la capital, el manifiesto se presentará este viernes en el Museo Reina Sofía y habrá una concentración en ese mismo lugar el sábado 24 y el domingo 25 de octubre.
Movilizaciones contra el racismo en España: lo que se sabe hasta ahora
Quiénes convocan: más de 280 organizaciones, entre ellas Amnistía Internacional, Red Acoge, CEAR, Oxfam Intermón, No Name Kitchen, Asociación Exmenas y Plataforma de Infancia, junto a 90 personalidades firmantes.
Cuándo: acciones del 22 al 27 de octubre; presentación del manifiesto el viernes en el Museo Reina Sofía de Madrid y concentración allí el sábado 24 y el domingo 25.
Qué piden: vías legales y seguras de acceso, condiciones de vida dignas, protección efectiva de la infancia y el fin de la violencia y el hostigamiento contra las personas migrantes.
El detonante: el auge de los discursos de odio tras la crisis migratoria de Ceuta, con la entrada irregular registrada a finales de julio.
El manifiesto: «ninguna persona puede ser golpeada, humillada o perseguida por ser migrante»
Entre los firmantes figuran los actores Juan Diego Botto y Carlos Bardem y los periodistas Olga Rodríguez, Rosa María Artal, Javier Gallego, Sarah Babiker Moreno, Patricia Simón y Gumersindo Lafuente. En el texto, las entidades denuncian los discursos criminalizadores contra las personas migrantes y refugiadas y contra las organizaciones que las atienden, así como el rechazo a la acogida de niños y niñas migrantes no acompañados.
«Ceuta es el espejo del fracaso de las políticas migratorias europeas», sostiene el manifiesto, que reclama «una sociedad que sitúe la humanidad por encima del miedo, donde todas las vidas valgan por igual, también en las fronteras». Los firmantes advierten de que algunas autoridades han utilizado un lenguaje «criminalizador, deshumanizante y degradante, incluso belicista» para referirse a la entrada irregular de finales de julio, lo que —alertan— puede estar incitando al odio y a la violencia. El debate migratorio también ha tensado la política en otros países europeos: en Francia, las autoridades llegaron a prohibir protestas en París y Lyon ante el riesgo de disturbios.
El antecedente de Torre Pacheco y la huelga de hambre en Murcia
La convocatoria llega en un clima de preocupación por el auge del discurso antinmigración en España. Uno de los antecedentes más graves ocurrió en Torre Pacheco (Murcia), donde tras la agresión a un vecino estallaron disturbios y, durante varias noches, vecinos y grupos de ultraderecha persiguieron a migrantes norteafricanos. La coordinadora de la red de acogida de Cartagena, en esa misma región, apoya a dos migrantes en huelga de hambre que protestan contra la situación que viven las personas migrantes en el país.
Los convocantes piden además atención prioritaria para quienes están en situación de mayor vulnerabilidad: niñas, niños y mujeres con hijos a su cargo o en situación de calle, personas LGBTIQ+ y solicitantes de asilo. «Cuando el racismo se intensifica por motivos de género, edad, pobreza, condición migratoria, identidad u orientación sexual, las violencias se multiplican», subraya el texto. La defensa de los derechos de los migrantes es también un tema central para la diáspora latinoamericana: en Estados Unidos, esta misma semana una corte federal celebró la audiencia contra un presunto miembro de la red que traficaba venezolanos a Miami.
Por qué importa
España es uno de los principales destinos de la migración latinoamericana y venezolana en Europa, y el tono del debate público sobre la migración define en buena medida la vida cotidiana de esas comunidades: su acceso al trabajo, a la vivienda y a los servicios. Que cientos de organizaciones —desde grandes ONG internacionales hasta colectivos de barrio— salgan a la calle la misma semana, con apoyos visibles de la cultura y el periodismo, convierte una protesta en una medición del pulso social del país. Las acciones se extenderán hasta el 27 de octubre y los convocantes esperan que la respuesta en la calle presione a las instituciones para frenar los discursos de odio antes de que deriven en nuevos episodios de violencia.