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Groenlandia da un paso hacia la prohibición de la minería en aguas profundas

La minería en aguas profundas acaba de recibir un freno histórico en el Ártico. El Parlamento de Groenlandia aprobó este jueves por unanimidad una propuesta que encarga al Gobierno preparar una ley para prohibir la minería y la exploración…

La minería en aguas profundas acaba de recibir un freno histórico en el Ártico. El Parlamento de Groenlandia aprobó este jueves por unanimidad una propuesta que encarga al Gobierno preparar una ley para prohibir la minería y la exploración en aguas profundas, una decisión que protege el medio marino del territorio autónomo danés y que llega justo cuando Estados Unidos mira con más interés que nunca los recursos bajo la isla.

La votación fue unánime, un dato que subraya el consenso político groenlandés en torno al fondo marino. La propuesta no impone todavía una prohibición permanente inmediata: fija el camino para que el Ejecutivo elabore la norma y contempla una moratoria sobre estas actividades que podrá prorrogarse en períodos sucesivos de dos años, con el horizonte de una ley lista hacia finales de 2029.

Minería en aguas profundas: moratoria prorrogable y una ley hacia 2029

El alcance de lo aprobado es doble. Por un lado, Groenlandia se compromete a cerrar jurídicamente la puerta a la explotación minera del lecho marino, una actividad que ningún país ha desarrollado todavía a escala comercial y cuyos efectos sobre los ecosistemas oceánicos se conocen de forma insuficiente. Por otro, la moratoria prorrogable evita un vacío: mientras la ley se redacta, la exploración y la minería en aguas profundas quedan en pausa y esa pausa puede extenderse cada dos años.

La organización ambiental WWF en Groenlandia celebró la votación y la presentó como un paso importante precisamente por esa incertidumbre científica: sin datos sólidos sobre el daño que las máquinas extractoras causarían a especies y hábitats que apenas se han estudiado, la isla ha optado por aplicar el principio de precaución antes que por abrir la subasta de su fondo marino.

La pesca y la caza, el argumento de fondo

Detrás del voto hay una economía y una cultura concretas. La pesca es el pilar de las exportaciones groenlandesas y la caza sigue siendo esencial para la subsistencia de muchas comunidades del territorio. La preocupación de los habitantes ante un posible impacto de la minería en aguas profundas sobre esos dos sustentos pesó en el debate parlamentario tanto como los argumentos ambientales: dañar el mar no sería un costo abstracto, sino un golpe directo a la mesa y al empleo de los groenlandeses.

El dilema es real porque el subsuelo groenlandés también se mira como una palanca de futuro. Los yacimientos bajo la isla y su plataforma marina se consideran una posible fuente de ingresos capaz de apoyar el objetivo de independizarse de Dinamarca, del que Groenlandia es territorio autónomo. Renunciar a explotar el fondo marino es, en ese debate, una decisión económica además de ecológica.

Un voto unánime justo después del anuncio de Trump

El momento no pasó inadvertido. La votación se produjo un día después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara el inicio de una exploración «masiva» de petróleo, gas y minerales en Groenlandia. Dinamarca respondió que el reciente acuerdo de seguridad con Washington no concede a Estados Unidos derechos preferentes sobre los recursos naturales de la isla y que cualquier exploración debe cumplir las leyes groenlandesas vigentes.

Esas leyes ya eran restrictivas antes de este jueves: Groenlandia suspendió en 2021 la concesión de nuevas licencias de exploración de petróleo y gas. La decisión parlamentaria de esta semana extiende esa lógica al fondo del océano y deja un mensaje claro para cualquier inversor, venga de donde venga: los recursos se explotan con permiso de Nuuk y bajo sus reglas, o no se explotan.

La isla, situada entre el Atlántico Norte y el océano Ártico, concentra depósitos de minerales críticos y tierras raras que las potencias codician para la tecnología y la transición energética. Por eso su debate interno se sigue de cerca en las capitales: puedes repasar el contexto en nuestra sección de Mundo y la cobertura de la política estadounidense en Estados Unidos. El siguiente paso queda en manos del Gobierno groenlandés, que deberá convertir el mandato unánime de su Parlamento en una ley que resista el paso de los años y la presión por abrir el fondo marino a la minería en aguas profundas.

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