Cientos de marabinos se congregaron en los alrededores de la Basílica Santuario de Nuestra Señora de Chiquinquirá desde la noche del sábado 30 de noviembre, para celebrar la tradicional procesión de la Aurora y acompañar a la Virgen Chinita en su regreso a su templo. Este evento, que marca el cierre de las festividades patronales, es una manifestación de fe y devoción que atrae a miles de feligreses en el estado Zulia.
La celebración comenzó con una Santa Eucaristía que tuvo lugar antes de la medianoche, donde los asistentes dieron gracias a La Chinita por los frutos recibidos a lo largo del año. Este acto religioso es un momento significativo para los marabinos, quienes ven en la Virgen no solo a su patrona, sino también a un símbolo de esperanza y unidad. Tras la misa, los fieles se unieron en una procesión que recorrió diversas calles del centro de Maracaibo, incluyendo las avenidas 15A (Ricaurte), 17 (Santa Rosalía), 15 (Las Delicias) y 12 (Padre Añez).
Los participantes, vestidos con camisetas blancas y portando imágenes de la Virgen, caminaron con alegría y fervor, entonando canciones y gaitas tradicionales. La atmósfera estaba impregnada de un profundo sentido de comunidad y espiritualidad. «Es un momento especial para todos nosotros; es una tradición que nos une», comentó uno de los asistentes mientras se preparaba para el recorrido.
La procesión, que inició alrededor de las 11:00 p.m., se extendió hasta el amanecer del domingo 1 de diciembre. Durante el trayecto, los marabinos levantaron barricadas simbólicas y encendieron fogatas, creando un ambiente festivo en honor a la Reina Morena. La imagen de La Chinita fue llevada en andas por los devotos, quienes se turnaron para cargarla mientras otros ofrecían cantos y oraciones.
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Cerca de las siete de la mañana, la Virgen fue despedida en una emotiva ceremonia en la plazoleta frente a la Basílica. Al ritmo de las gaitas y con aplausos resonantes, La Chinita regresó a su camerín tras haber recorrido las calles que durante años han sido testigos del fervor religioso del pueblo zuliano. «Es un momento muy emotivo; ver a nuestra Virgen regresar es como sentir que ella siempre está con nosotros», expresó una mujer mayor entre lágrimas.
La procesión de la Aurora es más que un evento religioso; es una tradición profundamente arraigada en la cultura zuliana. Cada año, miles de personas participan en esta celebración que simboliza no solo la devoción hacia la Virgen, sino también el deseo colectivo de mantener vivas las tradiciones locales. La participación del Conjunto Barrio Obrero de Cabimas (BOC), con más de seis décadas ofreciendo sus cantos a La Chinita, resalta el legado cultural que acompaña esta festividad.


