La lluvia en Interlagos interrumpió este sábado la sesión de clasificación del Gran Premio de Brasil.
La lluvia en Interlagos interrumpió este sábado la sesión de clasificación del Gran Premio de Brasil de Fórmula 1 en Sao Paulo: las fuertes precipitaciones obligaron a detener la tanda con bandera roja cuando apenas habían transcurrido dos minutos desde la apertura de la pista, con agua estancada en varios sectores del circuito y una visibilidad muy reducida para los pilotos.
El agua acumulada sobre el asfalto convirtió la primera tanda, la Q1, en una misión imposible. Los monoplazas alcanzaron a completar una única vuelta a baja velocidad y los pilotos regresaron a los boxes empapados, sin haber marcado tiempos de referencia: el cronómetro de la sesión se detuvo con 15 minutos y 37 segundos todavía por disputar, a la espera de que la dirección de carrera encuentre una ventana segura para reanudar la actividad.
La lluvia en Interlagos detuvo la Q1 con bandera roja tras dos minutos
Media hora después de la suspensión, la lluvia amainó por momentos y el coche de seguridad oficial salió a dar dos vueltas para comprobar el estado real del circuito. Muchos pilotos, que ya se habían secado y cambiado los uniformes de carrera, volvieron a subirse a sus coches listos para salir en cuanto se diera la orden de reinicio.
La espera, sin embargo, se alargó en sentido contrario. Después de 40 minutos de retraso, los pilotos comenzaron a bajarse de nuevo de los monoplazas, una señal de que las condiciones habían empeorado en lugar de mejorar. El piloto del coche de seguridad, Bernd Maylander, informó de que las curvas dos y tres, así como el tramo comprendido entre la cuatro y la cinco, estaban cubiertos por una cantidad excesiva de agua estancada.
Una espera sin hora de reanudación y con el aquaplaning como enemigo
Las coberturas en vivo de la sesión coinciden en que, por el momento, no se ha informado de una hora exacta de reanudación: todo depende de que el agua drene y de que la visibilidad permita rodar sin riesgo. El peligro tiene nombre propio en estas condiciones, el aquaplaning, y quedó retratado en la radio del argentino Franco Colapinto, que describió como terrible la sensación de rodar sobre la pista anegada antes de regresar a los boxes.
La jornada ya venía marcada por el mal tiempo para el piloto local, el brasileño Gabriel Bortoleto, fotografiado bajo el aguacero al volante de su Audi en la única vuelta que pudo completar. Bortoleto vive un fin de semana de casa accidentado: el viernes protagonizó un choque de 57G en la carrera sprint, del que salió con un parte médico tranquilizador, y ahora ve cómo la lluvia le roba también el arranque de la clasificación.
Interlagos decide la parrilla del domingo bajo la amenaza del agua
La clasificación es la sesión que ordena la parrilla de salida de la carrera del domingo, por lo que cada minuto de retraso aprieta el programa del Gran Premio y obliga a equipos y pilotos a replantear estrategias de neumáticos y de tiempos sin saber cuándo volverán a rodar. Interlagos, un circuito famoso por su clima cambiante, volvió a demostrar que en Sao Paulo el cielo puede ser tan decisivo como el motor o la aerodinámica.
El Gran Premio de Brasil, en cualquier caso, tiene su futuro asegurado en el calendario: la Fórmula 1 renovó el GP de Brasil hasta 2035, así que Interlagos seguirá recibiendo sesiones como esta, con la lluvia como invitada frecuente. Lo inmediato es otra cosa: saber si la clasificación podrá completarse este mismo sábado o si la parrilla del domingo tendrá que definirse en circunstancias excepcionales.
Hasta que la dirección de carrera no confirme la reanudación, la única certeza en Sao Paulo es el parte meteorológico: pista anegada en las curvas dos, tres, cuatro y cinco, visibilidad escasa y 22 pilotos esperando en los boxes a que el agua dé una tregua para jugarse la posición de salida de uno de los grandes premios con más historia del campeonato.
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