El golazo de Lamine Yamal encendió este sábado 17 de octubre el partido entre el Real Betis y el Barcelona por LaLiga de España. El ’10’ azulgrana abrió el marcador con una jugada de autor: enganchó ante un defensor verdiblanco en la frontal del área, se acomodó el balón y sacó un remate potente que se clavó en el ángulo, imposible para el guardameta bético.
La acción, celebrada por Yamal junto al banderín de esquina ante una grada mayoritariamente verdiblanca, resume el momento del joven atacante: descaro para encarar, pausa para elegir y una definición de primer nivel en uno de los escenarios más exigentes del campeonato español.
Golazo de Lamine Yamal: ya suma ocho tantos en LaLiga
Con este tanto, Lamine Yamal llegó a ocho goles en lo que va de la temporada de LaLiga, una cifra que lo confirma como la principal arma ofensiva del Barcelona y como uno de los futbolistas más determinantes del torneo con apenas 18 años. Cada jornada, el extremo convierte en rutina lo que para otros es extraordinario: recibir abierto, encarar y resolver en el último tercio.
El gol llegó además en un partido de máxima exigencia, con el Betis empujado por su afición y decidido a disputarle la posesión al conjunto azulgrana. En ese contexto, la aparición de Yamal inclinó la balanza y obligó al equipo local a remar contra corriente desde muy temprano.
El Betis respondió y el VAR le anuló el empate a Lo Celso
El Betis no se rindió tras el golpe y encontró su gran ocasión al minuto 43, cuando Giovani Lo Celso conectó una volea espectacular desde la media distancia que terminó en gol. Sin embargo, el VAR llamó al árbitro y, tras la revisión, la jugada quedó anulada por una mano previa del delantero colombiano Juan Camilo ‘Cucho’ Hernández, quien había tocado el balón con el brazo ampliando el volumen de su cuerpo en la secuencia anterior al remate del argentino.
La decisión mantuvo la ventaja mínima del Barcelona, sostenida en el golazo de su ’10’, y dejó al Betis con la sensación de haber tenido el empate en las manos durante unos instantes de celebración que el videoarbitraje apagó.
Un sábado de goles colombianos y magia joven en Europa