La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, llegó la noche de este miércoles a El Salvador.
La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, llegó la noche de este miércoles a El Salvador para abrir la visita de Fujimori más observada de su joven gobierno: una gira oficial centrada en la seguridad, con una reunión privada con Nayib Bukele y un recorrido por el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), la megacárcel que se convirtió en el símbolo de la guerra del mandatario salvadoreño contra las pandillas.
Fujimori fue recibida con honores por la canciller salvadoreña, Alexandra Hill Tinoco, en el Aeropuerto Internacional San Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, a unos 45 kilómetros de San Salvador. La mandataria peruana viaja acompañada por una comitiva de ministros de Relaciones Exteriores, Interior, Justicia y Salud, en una señal de que la agenda no se limita a lo penitenciario.
Visita de Fujimori al Cecot, la primera parada de la agenda
La mañana de este jueves, la presidenta se trasladará a la megacárcel Cecot, ubicada en la localidad de Tecoluca, a 72 kilómetros de la capital salvadoreña. Allí será acompañada por el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Gustavo Villatoro, y conocerá el programa «Cero ocio» de reinserción social, el proceso de formación policial y el marco legal que El Salvador adoptó para el combate contra la delincuencia organizada.
Por la tarde, Fujimori sostendrá la reunión privada con Bukele que constituye el centro político de la gira. El encuentro llega en un momento particular para el mandatario salvadoreño, que acaba de iniciar la campaña por un tercer mandato, como contamos en la nota sobre el arranque de la campaña electoral en El Salvador.
Salud y educación completan el programa del viernes
El viernes, la jefa de Estado peruana se reunirá con el ministro salvadoreño de Salud, Francisco Alabi, y visitará el Hospital Rosales, el principal centro hospitalario público del país. En la tarde se encontrará con la ministra de Educación, Ciencia y Tecnología, Karla Trigueros, para conocer la experiencia de una escuela pública considerada emblemática por el gobierno salvadoreño.
El Senado de Perú había aprobado el pasado 7 de octubre la solicitud de Fujimori para realizar esta visita, programada del 28 al 31 de octubre, con el encuentro privado con Bukele como punto principal del permiso legislativo.
«Lecciones aprendidas» contra la delincuencia
El presidente del Congreso peruano, Miguel Torres, defendió este miércoles el viaje como «fundamental» y «un acierto», porque permite conocer de primera mano las «lecciones aprendidas» de un país que, a su juicio, ha dado ejemplo sobre «cómo controlar y abatir la delincuencia y la inseguridad».
Según Torres, la visita busca «consolidar las relaciones de cooperación internacional» con El Salvador y fortalecer los instrumentos de seguridad ciudadana, seguridad penitenciaria y sistema de justicia, además de las estrategias de prevención y lucha contra el crimen organizado. La participación del ministro del Interior peruano en la comitiva apunta, en esa misma línea, a identificar oportunidades de cooperación que fortalezcan las capacidades institucionales del Estado peruano frente a la delincuencia transnacional y a reforzar su sistema penitenciario.
Fujimori asumió la presidencia de Perú el 28 de julio pasado con la seguridad pública como una de sus dos emergencias declaradas, junto al fenómeno de El Niño, y con el anuncio de una reforma carcelaria profunda. Su gobierno observa el modelo salvadoreño en el momento de mayor proyección internacional de Bukele, cuyo gobierno presenta el Cecot —con capacidad para decenas de miles de internos y un régimen de encierro permanente para pandilleros— como la prueba central de su estrategia. La relación bilateral también tiene un frente consular activo, como muestra la reapertura de servicios del consulado peruano en Caracas, aunque es la agenda de seguridad la que domina este viaje.
La visita concluirá el 31 de octubre, y se espera que ambos gobiernos anuncien los acuerdos concretos de cooperación alcanzados durante la gira.