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Jordania detiene a los tres atacantes de la iglesia de Karak tras un tiroteo en una casa abandonada

Jordania detiene a los tres atacantes de la iglesia ortodoxa griega de San Jorge, en la aldea de Hamud, en la gobernación de Karak.

Jordania detiene a los tres atacantes de la iglesia ortodoxa griega de San Jorge, en la aldea de Hamud, en la gobernación de Karak, tras un operativo que terminó la madrugada de este lunes 26 de octubre con un tiroteo en una casa abandonada. Los tres presuntos responsables del ataque del viernes, que dejó nueve muertos y unos 40 heridos, resultaron heridos en el enfrentamiento y quedaron bajo custodia, sin que se registraran bajas entre las fuerzas de seguridad.

Según el comunicado de la Dirección de Seguridad Pública, un equipo conjunto de investigadores y unidades de asalto de varias agencias localizó a los tres hombres, a los que el comunicado califica de «terroristas». Los sospechosos se habían parapetado dentro de una vivienda abandonada, se negaron a entregarse y abrieron fuego contra los agentes, que aplicaron las reglas de enfrentamiento hasta someterlos y apresarlos. Tras la detención se incautaron varias armas de fuego y munición.

Jordania detiene a los tres atacantes tras tres días de búsqueda

La captura cierra tres días de búsqueda desde la tarde del viernes 23 de octubre, cuando varios hombres armados irrumpieron en el patio de la iglesia de San Jorge durante una ceremonia fúnebre y dispararon de forma indiscriminada contra los presentes. Entre los asistentes había cristianos y musulmanes. El balance final del atentado, ya recogido en la cobertura de este medio, fue de nueve muertos tras fallecer dos de los heridos el sábado, después de que el primer balance del viernes hablara de al menos siete fallecidos.

El ministro del Interior, Mazin Al Farrayeh, escribió en la red social X que su Gobierno «está revisando todas las circunstancias» que llevaron a los tres supuestos atacantes «al extremismo» y advirtió de que se responsabilizará «a todos aquellos cuya participación se demuestre» en los ataques. «Convertiremos esta tragedia en acciones que protejan las vidas de los ciudadanos. Que Dios preserve a Jordania», añadió el ministro.

El funeral de las víctimas y la respuesta oficial

Al Farrayeh siguió la línea que marcó el domingo el primer ministro, Yafar Hasán, quien aseguró que las autoridades seguirán trabajando para erradicar el extremismo y el fanatismo, así como la ideología «takfiri», la forma con la que las autoridades de la región se refieren al integrismo que considera apóstatas a quienes no comparten su interpretación religiosa y que suele vincularse a grupos como Estado Islámico o Al Qaeda.

El domingo, miles de personas despidieron a las víctimas en un cortejo presidido por el patriarca Teófilo III de Jerusalén, de la Iglesia Ortodoxa Griega, con la presencia del primer ministro. Ocho de los nueve fallecidos fueron sepultados en una fosa acondicionada frente a la propia iglesia de San Jorge, en Hamud, el templo atacado el viernes.

Jordania, un país de mayoría musulmana de unos 11,5 millones de habitantes en el que los cristianos representan alrededor del 3 % de la población, registra muy pocos ataques de este tipo. En diciembre se cumplirán diez años del atentado de Karak reivindicado por el Estado Islámico, en el que murieron 14 personas, entre ellas una ciudadana canadiense. Las fuerzas de seguridad mantienen operaciones periódicas contra redes vinculadas al extremismo y contra el contrabando de armas y drogas desde países vecinos.

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