El gobierno de Israel anunció el domingo 9 de marzo de 2025, que cortará el suministro de electricidad a la Franja de Gaza, en un movimiento que busca presionar al grupo islamista Hamás antes de las nuevas negociaciones indirectas para prorrogar la tregua en el territorio palestino. Esta decisión fue comunicada por el ministro israelí de Energía, Eli Cohen, quien afirmó que se utilizarán «todas las herramientas a [su] alcance» para garantizar la liberación de los rehenes y asegurar que Hamás no permanezca en Gaza tras el conflicto.
Contexto con Israel
La medida de Israel se produce en un contexto de creciente tensión y tras más de 15 meses de guerra en la región. Desde el 19 de enero, se ha mantenido una tregua entre ambas partes, aunque han surgido acusaciones mutuas sobre violaciones del acuerdo. La única línea eléctrica que conecta a Gaza con Israel es crucial para el funcionamiento de la planta desalinizadora principal del enclave, que proporciona agua potable a más de 600,000 personas.
La decisión de cortar la electricidad fue condenada por Hamás, que calificó la acción como una «política de chantaje mezquina e inaceptable». En un comunicado, Cohen también destacó que Israel había bloqueado toda ayuda destinada a Gaza, lo que ha exacerbado aún más la crisis humanitaria en la región. La situación es crítica: los gazatíes dependen principalmente de paneles solares y generadores de gasolina para obtener electricidad, y la interrupción del suministro eléctrico afectará gravemente las condiciones de vida ya deterioradas.
Las nuevas negociaciones sobre la segunda fase del cese al fuego están programadas para comenzar en Catar. Una delegación de Hamás viajó a Doha el mismo día del anuncio, mientras que Israel planea enviar su propia delegación el lunes, invitada por mediadores respaldados por Estados Unidos. El enviado especial estadounidense para los rehenes en Gaza, Adam Boehler, ha expresado optimismo sobre un posible acuerdo en las próximas semanas.
La primera fase del cese al fuego permitió el intercambio de 25 rehenes israelíes vivos y ocho fallecidos a cambio de aproximadamente 1,800 prisioneros palestinos. Sin embargo, aún quedan 58 rehenes en Gaza, lo que ha llevado a Hamás a exigir negociaciones inmediatas sobre la segunda fase del acuerdo. Las demandas del grupo incluyen una retirada total de las fuerzas israelíes de Gaza, el fin del bloqueo y apoyo financiero para la reconstrucción del territorio.
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A pesar del anuncio del corte eléctrico y el bloqueo a la ayuda humanitaria, ambas partes han evitado una vuelta total al conflicto. Sin embargo, episodios esporádicos de violencia continúan ocurriendo. El ejército israelí informó recientemente sobre ataques contra combatientes que estaban enterrando artefactos explosivos en el norte de Gaza.
La situación humanitaria se ha vuelto desesperada; según informes oficiales, más del 90% de las viviendas en Gaza han sido destruidas o dañadas gravemente. La escasez extrema de suministros médicos se ha vuelto crítica, con solo un 10% permitido ingresar al territorio desde el inicio del conflicto.


