Este lunes, 7 de abril de 2025, miles de indígenas comenzaron a acampar en Brasilia en el marco del Campamento Tierra Libre, un evento anual que busca renovar la defensa de sus derechos ancestrales sobre la tierra y exigir un mayor respeto por el medioambiente, especialmente en la amenazada Amazonía. Organizado por la Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (Apib), el campamento congrega a miembros de alrededor de 200 pueblos originarios que se mantendrán en asamblea permanente hasta el próximo viernes.
Indígenas exigen anulación del Marco Temporal
La cita, que se lleva a cabo desde 2004, adquiere este año una relevancia particular en medio de un contexto político tenso. Bajo el lema «en defensa de la Constitución y la vida», los indígenas cuestionan la polémica tesis del Marco Temporal, que limita sus derechos territoriales a las tierras que ocupaban antes del 5 de octubre de 1988, fecha de promulgación de la actual Constitución. Esta legislación, aprobada por la oposición de ultraderecha en 2023, fue previamente declarada inconstitucional por el Supremo Tribunal Federal, pero continúa generando incertidumbre y descontento entre los pueblos originarios.
Los indígenas argumentan que esta normativa ignora sus derechos ancestrales sobre tierras de las que han sido despojados a lo largo de la historia, tanto durante la colonización portuguesa como en tiempos más recientes, cuando hacendados y terratenientes han recurrido a la violencia para desalojarlos. A pesar de los esfuerzos del Supremo por encontrar una solución conciliadora al conflicto, hasta el momento no se han logrado los consensos necesarios.

Además del rechazo al Marco Temporal, los representantes indígenas también demandarán al gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva una mayor celeridad en la homologación de los territorios que reclaman. La demarcación de tierras indígenas, un deber del Estado según la Constitución, estuvo paralizada entre 2019 y 2022 durante la presidencia de Jair Bolsonaro, pero fue reactivada en 2023 bajo el mandato de Lula. Sin embargo, la Apib insiste en que el proceso sigue siendo demasiado lento y exige una revisión urgente de aproximadamente un centenar de solicitudes pendientes.
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El presidente Lula ha reconocido las preocupaciones expresadas por los líderes indígenas. Durante una reciente visita al cacique Raoni, un ícono de la lucha indígena por la preservación de la Amazonía, Lula destacó que «aquellos que reclaman que los indígenas tienen mucha tierra no deben olvidar que un día tenían el 100 % del territorio». Asimismo, subrayó el papel crucial que juegan los pueblos originarios en la protección de la Amazonía y otros biomas.
No obstante, Lula también ha enfrentado críticas por algunos proyectos petroleros que su gobierno impulsa cerca de la desembocadura del río Amazonas. El cacique Raoni expresó su preocupación sobre estas iniciativas, advirtiendo sobre el potencial daño ambiental que podrían causar: «Sé que usted está pensando en el petróleo que está debajo del mar frente a la Amazonía y creo que eso, así como está ahora, nos garantiza que haya menos contaminación y calentamiento», manifestó Raoni, instando al presidente a «parar de destruir».
El Campamento Tierra Libre se erige así como un símbolo de resistencia y unidad entre los pueblos indígenas de Brasil. A medida que se desarrollan las actividades en Brasilia, las voces de estos pueblos resuenan con fuerza, demandando no solo el respeto por sus derechos ancestrales, sino también una mayor protección del medioambiente en una región crucial para el equilibrio ecológico del planeta. La mirada está puesta en las decisiones políticas que se tomen en los próximos días y su impacto en el futuro de la Amazonía y las comunidades que dependen de ella.


