La situación ambiental en Bolivia ha alcanzado niveles críticos con los incendios forestales que han arrasado 3,8 millones de hectáreas de bosques y pastizales, según fuentes oficiales.
Ante esta emergencia, el Gobierno boliviano anunció este sábado (07.09.2024) la declaración de «emergencia nacional» con el objetivo de agilizar la coordinación interna y facilitar la llegada de apoyo internacional.

Coordinación y apoyo internacional
El ministro de Defensa, Edmundo Novillo, aseguró que esta medida permitirá una dinámica más efectiva en la colaboración con los cooperantes internacionales.
Tras sostener una reunión en La Paz con representantes de Naciones Unidas, la Unión Europea y embajadores de países vecinos como Brasil, se logró asegurar la total predisposición para apoyar a Bolivia en esta lucha contra los incendios.
Según datos ofrecidos por el ministro de Medio Ambiente y Agua, Alan Lisperguer, se ha reportado la afectación de 1,5 millones de hectáreas en áreas boscosas y 2,3 millones en pastizales a nivel nacional.
Los focos de fuego activos se concentran principalmente en la región oriental de Santa Cruz y en regiones como Beni y Pando.
Acciones en curso y apoyo internacional
Actualmente, se está trabajando para sofocar los incendios en zonas protegidas como San Matías, Manuripi y Noel Kempff Mercado, destacando la importancia de preservar esta última como una de las principales reservas naturales del país.
Asimismo, ciudades como La Paz, Cochabamba y Cobija también sufren las consecuencias de la calidad del aire debido a la humareda proveniente de los incendios forestales.
En respuesta a esta crisis, el presidente Luis Arce anunció la llegada de especialistas, brigadistas y bomberos de países como Brasil, Chile y Francia para reforzar las labores de combate contra los incendios en territorio boliviano.
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Llamado de atención y antecedentes
Por su parte, la fuerza opositora Comunidad Ciudadana (CC) había instado previamente al presidente Arce a declarar la «emergencia nacional», cuestionando la vigencia de normativas que permiten las quemas controladas, como los chaqueos, una práctica habitual que puede derivar en incendios descontrolados.
En años anteriores, Bolivia ha enfrentado devastadoras temporadas de incendios, siendo 2019 el año más crítico con 5,3 millones de hectáreas quemadas.
En medio de esta crisis ambiental, el Gobierno boliviano busca unificar esfuerzos, tanto a nivel interno como con el apoyo internacional, para contener y extinguir los incendios forestales que amenazan la biodiversidad y la seguridad de sus habitantes.
La declaración de «emergencia nacional» marca un hito en la respuesta gubernamental hacia esta urgente problemática medioambiental.


