Estados Unidos

Funcionarios electorales llegan a las intermedias con los canales contra amenazas extranjeras en su punto más débil desde 2016

A dos días de las elecciones intermedias del martes 3 de noviembre.

A dos días de las elecciones intermedias del martes 3 de noviembre, los funcionarios electorales de Estados Unidos enfrentan el momento más delicado del ciclo: los canales por los que el Gobierno federal les comunica las amenazas extranjeras están en su punto más débil desde 2016, según coinciden numerosas fuentes que trabajan en el ámbito electoral.

Los servicios de inteligencia estadounidenses siguen de cerca los esfuerzos conocidos de Rusia, China e Irán para influir en los votantes, pero los recortes a los programas federales han mermado la capacidad de hacer llegar esa información a quienes administran los comicios en estados y condados, de acuerdo con entrevistas con casi una decena de expertos en seguridad electoral. Y todo ocurre mientras millones de estadounidenses ya votan por anticipado en una elección que renovará los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 del Senado y 36 gobernaciones.

Una sesión clasificada que ni siquiera pudo conectarse

El síntoma más visible del deterioro se produjo a mediados de octubre, cuando la primera sesión informativa clasificada para funcionarios electorales desde el ciclo presidencial de 2024 quedó empañada por dificultades técnicas: los funcionarios federales no lograron hacer funcionar la videollamada. Las invitaciones se habían enviado apenas unos días antes y el equipo de seguridad de un director electoral de condado ni siquiera pudo conectarse.

Otro funcionario, en un estado distinto, relató que la sesión fue cancelada abruptamente entre 15 y 30 minutos después de su hora de inicio, sin explicaciones claras. «Me alegra que no dirijan las elecciones», resumió con ironía una persona familiarizada con la llamada. Un esfuerzo de última hora del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para crear una plataforma en línea de intercambio de inteligencia sobre amenazas tampoco goza, ni de lejos, de la credibilidad que estos mecanismos tenían en ciclos anteriores.

CISA: de pieza central a agencia desmantelada

En el centro de los preparativos está la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA), dependiente del DHS. La agencia asumió un papel protagonista en la defensa de las elecciones durante el primer mandato de Donald Trump, cuando advirtió a los funcionarios sobre las operaciones de influencia extranjera en 2020. En el segundo mandato, sin embargo, su labor de seguridad electoral fue desmantelada y muchos de sus expertos fueron despedidos o reasignados.

En los últimos meses, la administración ha intentado reconstruir ese trabajo, aunque con escasos resultados, según las fuentes consultadas. En junio, la propia CISA informó al Congreso de que había asignado nuevos funcionarios para construir «relaciones de confianza» con las autoridades electorales estatales y locales, un reconocimiento implícito de cuánto se había deteriorado el vínculo.

Los funcionarios electorales se preparan por su cuenta

Ante ese vacío, los funcionarios electorales de todo el país llevan meses, y en muchos casos años, preparándose por su cuenta. Sus planes incluyen trabajar con asesores jurídicos para conocer el alcance y los límites de las facultades federales sobre unas elecciones que, por diseño constitucional, administran los estados, y ensayar escenarios que van del ciberataque a una eventual intervención de la propia administración Trump en los comicios.

«Mientras tanto, la interferencia extranjera y las amenazas cibernéticas no han desaparecido», advirtió Jennifer Morrell, cofundadora de Elections Group, una organización no partidista que capacita y orienta a funcionarios electorales en todo el país. En paralelo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, firmó un memorando que ordena al Ejército defender las elecciones intermedias de la interferencia extranjera.

Phishing, componentes chinos y amenazas de bomba: el mapa de riesgos

En septiembre, el DHS presentó el Plan de Seguridad de la Infraestructura Electoral 2026, un documento de 13 páginas encargado en julio por el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin. El plan asigna a los 10 directores regionales de CISA el papel de asesores de seguridad electoral y advierte de fallas de software, ataques contra las bases de datos de registro de votantes, amenazas internas y riesgos físicos como las amenazas de bomba que afectaron a centros de votación en 2024. El propio Mullin señaló en una carta del 27 de agosto que algunos componentes de muchas máquinas de votación utilizadas en el país se fabrican en China.

El frente más activo, con todo, es el engaño digital: el 16 de octubre, el FBI y CISA publicaron una alerta conjunta sobre actores que usan phishing y smishing —correos y mensajes fraudulentos— para robar credenciales de funcionarios electorales, candidatos y organizaciones políticas, con señuelos cada vez más verosímiles gracias a la inteligencia artificial generativa. La recomendación oficial pasa por la autenticación multifactor resistente al phishing y el refuerzo de los correos institucionales. Con ese panorama, los funcionarios llegarán al martes con la guardia alta y, en buena medida, solos.

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