La histórica cercanía entre el expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero y el mandatario venezolano Nicolás Maduro atraviesa su peor momento. Según fuentes bien conectadas con Caracas y recogidas en un reciente artículo de Voz Pópuli, la relación entre ambos líderes se ha enfriado considerablemente en los últimos meses, en gran parte debido a la falta de resultados tangibles en la labor de mediación ejercida por Zapatero en Venezuela.
Desde que dejó la presidencia de España, Zapatero se ha dedicado intensamente a labores de “lobby” y mediación en América Latina, con Venezuela como epicentro de su actividad. Su papel, siempre envuelto en cierta polémica, ha sido el de tender puentes entre el gobierno de Maduro y la comunidad internacional, especialmente la Unión Europea. Aunque la “tarifa” de sus servicios nunca ha sido revelada, el exlíder socialista no ha ocultado su implicación directa en los procesos de diálogo y acercamiento.
Durante años, Zapatero fue considerado un aliado estratégico por el chavismo, defendiendo públicamente la legitimidad de las instituciones venezolanas en foros internacionales y buscando suavizar la imagen del gobierno de Maduro ante Europa. Sin embargo, ese capital político parece haberse agotado.
Según fuentes próximas a la oposición venezolana, el principal motivo del distanciamiento es la ausencia de logros concretos. “A Zapatero se le paga para tender puentes con la Comisión Europea y con los gobiernos más influyentes de la UE. Pero los resultados son muy pobres, no se está logrando nada”, aseguran voces críticas.
En el Palacio de Miraflores, sede del Ejecutivo venezolano, se esperaba que la mediación de Zapatero contribuyera a un cambio progresivo en la percepción internacional del régimen chavista. El objetivo era que líderes y organizaciones occidentales revisaran sus posturas críticas y se abriera la puerta a nuevos canales de diálogo y reconocimiento. Sin embargo, la realidad ha sido otra: la imagen de Venezuela en Europa sigue marcada por las denuncias de autoritarismo, represión y crisis humanitaria.
Lea también: Colombia concede asilo a Ricardo Martinelli y pone fin a la incertidumbre diplomática en Panamá
Un punto de inflexión clave fue la reciente celebración de las elecciones generales en Venezuela. La postura de Zapatero, marcada por un “equidistante silencio” ante la controvertida victoria de Maduro, fue interpretada de manera ambigua a ambos lados del Atlántico. Mientras en Europa se percibió como un apoyo tácito al chavismo, en los círculos de poder venezolanos se vio como una falta de respaldo explícito en un momento crucial.
Este doble juego, según analistas, ha terminado por erosionar la confianza de Miraflores en el mediador español. “Esa equidistancia no gustó en los círculos de poder que rodean a Maduro. Una cuestión de perspectivas”, resumen fuentes consultadas.


