Estados Unidos

Puerto Rico pide formalmente a Trump y al Congreso ser el próximo estado de EE. UU.

La estadidad de Puerto Rico dejó de ser este viernes una consigna de campaña para convertirse en una petición oficial del Gobierno de la isla.

La estadidad de Puerto Rico dejó de ser este viernes una consigna de campaña para convertirse en una petición oficial del Gobierno de la isla. La gobernadora Jenniffer González firmó la Resolución Conjunta de la Cámara 391, el documento que solicita formalmente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y al Congreso en Washington que admitan a Puerto Rico como estado de la Unión, en igualdad de condiciones con los demás estados.

«Con esta firma, cumplimos con el compromiso de nuestro programa de Gobierno de priorizar la estadidad y honrar la voluntad de nuestra gente expresada en las urnas», afirmó González al rubricar la medida, en alusión a los resultados de los numerosos referendos no vinculantes celebrados en la isla. La gobernadora presentó la firma en el marco de los 250 años de la fundación de Estados Unidos: «Llevamos nuestra petición de igualdad plena ante quienes tienen la facultad de actuar. Seguiremos trabajando en Puerto Rico y en Washington para adelantarla».

Lo que se sabe hasta ahora

  • Qué se firmó: la Resolución Conjunta de la Cámara 391, que pide oficialmente a Trump y al Congreso la admisión de Puerto Rico como estado.
  • Qué tiene de distinto: no es otro plebiscito: es una legislación aprobada que convierte la estadidad de Puerto Rico en petición formal del Gobierno puertorriqueño, el mismo mecanismo que usaron otros territorios para incorporarse a EE. UU.
  • Quién decide: el Congreso estadounidense, que tiene la autoridad constitucional para admitir nuevos estados. Trump no se ha pronunciado sobre el caso de la estadidad de Puerto Rico.
  • El contexto: Puerto Rico es hoy un Estado Libre Asociado, un estatus que una parte de la isla considera colonial y que centra su política desde hace décadas.

Por qué la estadidad de Puerto Rico se pide esta vez de otra manera

El matiz central de la resolución está en su forma. Según explicó la propia González, en el pasado la isla se limitaba a informar a Washington de los resultados de los plebiscitos favorables a la estadidad, sin enviar una legislación aprobada que solicitara oficialmente la admisión. Esta vez, aseguró, Puerto Rico usa el mismo mecanismo que emplearon los estados que hoy forman la Unión para incorporarse a ella.

«Este es el momento de definirnos. El momento de la descolonización ya llegó», añadió la gobernadora, acompañada por legisladores y senadores de su partido, el Nuevo Progresista (PNP), y por secretarios de su Gobierno.

González insistió en que la petición nace de la voluntad del pueblo, aunque reconoció que parte de la sociedad puertorriqueña no comparte esta opción: el Partido Popular Democrático (PPD) defiende mantener el estatus actual y el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) aboga por la independencia.

Su argumento final sobre la estadidad de Puerto Rico apuntó a la reciprocidad: «Los puertorriqueños hemos contribuido al desarrollo de nuestra nación, hemos defendido sus libertades y hemos cumplido con las responsabilidades de la ciudadanía americana. Corresponde ahora al Congreso atender esa voluntad y ejercer su autoridad constitucional para admitir a Puerto Rico como estado de la Unión».

La estadidad de Puerto Rico: una decisión que ahora depende de Washington

La pelota queda en el tejado de la capital federal, donde la Casa Blanca mantiene abiertos varios frentes con América Latina, entre ellos el respaldo estadounidense a la negociación en Venezuela que se reafirmó este mismo viernes.

En Washington, Trump no se ha pronunciado sobre el caso de la estadidad de Puerto Rico, aunque sí ha dejado claro su interés por integrar en Estados Unidos a Canadá, Groenlandia o incluso Venezuela, según recoge el cable de la agencia EFE que dio a conocer la firma.

El debate tampoco es nuevo en el Congreso: en el pasado se presentaron proyectos para aprobar un referéndum vinculante que permitiera a los puertorriqueños decidir su futuro entre todas las fórmulas —estadidad, soberanía en libre asociación e independencia—, pero nunca llegaron a aprobarse.

La resolución firmada ahora por la estadidad de Puerto Rico es distinta porque no pide una consulta con varias opciones: exige directamente la admisión como estado de pleno derecho. La Casa Blanca, mientras tanto, atraviesa días movidos en su propia casa, con la continuidad de su portavoz Katie Zacharia en el aire tras una primera semana polémica.

Por qué importa la estadidad de Puerto Rico

Si el Congreso atendiera la petición de estadidad de Puerto Rico, la isla se convertiría en el estado 51 y más de tres millones de ciudadanos estadounidenses que hoy no votan por presidente ni tienen representación con voto en el Congreso pasarían a tenerla.

Para la enorme comunidad puertorriqueña que vive en Florida, Nueva York y otros estados —vecina de la diáspora venezolana y latina a la que habla cada día La Noticia De Hoy— la decisión cambiaría de raíz la relación entre la isla y el continente. Por ahora es una solicitud formal, no un hecho: pero es la primera vez que llega a Washington con forma de ley aprobada, y eso la convierte en el paso más serio hacia la estadidad en décadas.

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