El futuro de Delcy Rodríguez 2027 quedó descrito este lunes por Washington con una hoja de ruta precisa.
El futuro de Delcy Rodríguez 2027 quedó descrito este lunes por Washington con una hoja de ruta precisa. Un alto funcionario del Departamento de Estado explicó en una rueda de prensa telefónica que Estados Unidos respalda primero la renovación del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y del Consejo Nacional Electoral (CNE), y que solo después la presidenta encargada de Venezuela debería declarar vacante la presidencia, lo que abriría un plazo de seis meses para celebrar elecciones.
«Una vez que se establezcan esas dos cosas, el nuevo TSJ a finales de este año y el nuevo CNE poco después, y ese trabajo ya ha comenzado, entonces Rodríguez debería declarar vacante permanente la presidencia», afirmó el funcionario, según recogió la agencia EFE. La información fue replicada este lunes por medios venezolanos como El Nacional, El Pitazo y TalCual.
Delcy Rodríguez 2027: primero el TSJ y el CNE, después la vacante
El orden de los pasos es el corazón del planteamiento estadounidense. El nuevo TSJ debería estar establecido a finales de 2026 y el nuevo CNE poco después, un trabajo que, según el funcionario, ya ha comenzado. Cumplidas esas dos renovaciones, llegaría el turno de la declaración presidencial que despeja el camino electoral.
Rodríguez ejerce la presidencia encargada desde el 3 de enero de 2026, cuando fuerzas de Estados Unidos capturaron a Nicolás Maduro en una operación militar en Venezuela. Era su vicepresidenta ejecutiva y asumió el mando interino en medio de la crisis abierta por la detención.
Seis meses para elecciones tras la falta absoluta
El funcionario subrayó que la declaración de una falta absoluta en la presidencia activa, bajo la actual legislación venezolana, un periodo de seis meses para que se celebren nuevas elecciones. Ese es el mecanismo que convierte la vacante en una cita con las urnas dentro de 2027, sin una fecha cerrada pero con un reloj legal que empieza a correr desde la declaración.
Washington, además, no se plantea como espectador. El funcionario insistió en que la administración de Donald Trump trabajará para garantizar que las negociaciones y las reformas resulten en una convocatoria electoral, y en que usará su capacidad de influencia sobre las autoridades interinas para que el proceso avance de manera responsable. El objetivo declarado: unas elecciones en las que la parte perdedora reconozca que el proceso fue justo.
Los plazos coinciden con los de Dinorah Figuera
El calendario descrito por el Departamento de Estado está más o menos en línea con lo planteado públicamente por Dinorah Figuera, la dirigente opositora que encabeza la delegación de la Asamblea Nacional elegida en 2015 en las conversaciones con el chavismo. Figuera ha propuesto tener un nuevo TSJ antes de que termine el año y avanzar en la renovación del CNE, aunque sin precisar una fecha para completar este último proceso.
La posición de Washington también responde a las críticas por la aparente lentitud de la transición venezolana. La Casa Blanca ha defendido que su estrategia está estructurada en tres fases y ha solicitado cautela y paciencia para concretar la cita con las urnas, un mensaje que la rueda de prensa de este lunes buscó aterrizar con pasos y plazos concretos.
Rubio y el regreso de Machado
En la misma jornada, el secretario de Estado, Marco Rubio, se refirió al regreso de la líder opositora María Corina Machado a Venezuela. Según detalló en la rueda de prensa telefónica, la única vez que desaconsejó a Machado regresar fue justo después del terremoto del 24 de junio, y aseguró que después no volvió a recomendarle que aplazara su retorno.
Rubio añadió que Washington comunicó hace muchas semanas al gobierno de Rodríguez que debía permitirle regresar al país, una petición a la que las autoridades venezolanas accedieron; finalmente, fue la propia Machado quien optó por regresar este domingo. En Caracas, el tema ya mueve a las cúpulas: Diosdado Cabello habló esta semana del regreso de Machado y aseguró que en Venezuela «no hay persecución para nadie». Con el TSJ y el CNE en renovación y la vacante como horizonte, el tablero de la transición entró en su fase de calendario.