
Empresas de todo el mundo están aprendiendo una lección en masa: cualquier acuerdo que se alcance con el gobierno del presidente Donald Trump viene con un asterisco gigante. Porque podrían creer que están cerrando un acuerdo que se alinea con la agenda de Trump de reconstruir la industria manufacturera estadounidense, pero incluso cientos de miles de millones de dólares comprometidos para ese proyecto podrían no ser suficientes.
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