El Chelsea se encuentra en una situación complicada antes del inicio de la temporada 2024-25.
El exceso de jugadores en plantilla, que llega a los 55 efectivos, ha obligado al entrenador Enzo Maresca a dejar fuera de la convocatoria para el partido inaugural ante el Manchester City a nada menos que 14 futbolistas con contrato en vigor.
Entre los ausentes se encuentra Raheem Sterling, quien emitió un comunicado a través de su gabinete de prensa expresando su malestar por la decisión técnica.
«Raheem Sterling tiene contrato con el Chelsea para los próximos tres años. Regresó a Inglaterra dos semanas antes para realizar un entrenamiento individual y ha tenido una pretemporada positiva con el nuevo entrenador, con quien ha desarrollado una buena relación de trabajo. Está comprometido, como siempre, a rendir al más alto nivel para el Chelsea y sus aficionados, a quienes tiene en alta estima».
La necesidad de aligerar la plantilla
El internacional inglés, al igual que otros jugadores como Conor Gallagher, Ben Chilwell, Armando Broja, Romelu Lukaku o Kepa Arrizabalaga, es uno de los futbolistas que el Chelsea quiere traspasar o ceder antes de que concluya el mercado de fichajes con el objetivo de reducir el excesivo número de efectivos.
En este sentido, el técnico italiano Enzo Maresca, quien debutará como entrenador del Chelsea en la Premier League, no se mostró especialmente preocupado por la situación.
«Es sólo una decisión técnica, no hay nada más que decir. A los entrenadores se nos paga para tomar decisiones y a veces a los jugadores no les gusta».
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Un verano de fichajes frenético
Desde el cambio de propietario, el Chelsea ha realizado un total de 28 incorporaciones, con una media de edad de 21 años y contratos largos para facilitar la amortización.
Entre los nuevos fichajes destacan Marc Guiu, procedente del Barcelona por 6 millones de euros, y Tosin Adarabioyo, llegado desde el Fulham.
Por el momento, el club londinense ha ingresado unos 90 millones de euros en ventas y se espera que la cifra se duplique próximamente con los traspasos de Conor Gallagher y Trevoh Chalobah.
Sin embargo, queda mucho trabajo por hacer para ajustar la plantilla a las exigencias del ‘fair play’ financiero de la Premier League.
En definitiva, el Chelsea afronta el inicio de la temporada inmerso en un caos organizativo y con la necesidad imperiosa de deshacerse de un gran número de jugadores.
La situación de Raheem Sterling y otros futbolistas es un claro reflejo de las dificultades a las que se enfrenta el club en este mercado de fichajes.


