La captura de Kevin Masacre se produjo este jueves 22 de octubre en el departamento de La Guajira, donde la Policía Nacional detuvo a Kevin David Moscote Redondo, señalado por las autoridades como el presunto sucesor de alias «Bendito Menor» al frente de la estructura Javier Cáceres, de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN). El detenido es señalado como un cabecilla del narcotráfico dentro de esa organización, con roles definidos en su engranaje criminal en el Caribe colombiano.
Lo que se sabe hasta ahora • Detenido: Kevin David Moscote Redondo, alias «Kevin Masacre». • Lugar y fecha: departamento de La Guajira, este jueves 22 de octubre. • Estructura: Javier Cáceres, de las ACSN, con presencia en La Guajira, Cesar y Magdalena. • Señalamientos: control de rutas del narcotráfico, adquisición de armas y municiones y disputas entre estructuras criminales. • Antecedente: habría quedado en línea de mando tras la muerte de alias «Bendito Menor», ocurrida en septiembre de este año.
La captura de Kevin Masacre y su papel en las ACSN
De acuerdo con la información de inteligencia citada por las autoridades, Moscote Redondo estaría vinculado al control de las rutas del narcotráfico en la región, a la compra de armas y municiones y a las disputas entre estructuras criminales que se reparten el territorio. Su nombre empezó a sonar con fuerza después de la muerte de «Bendito Menor», en septiembre, porque sería la persona llamada a tomar el mando de la estructura Javier Cáceres, uno de los brazos de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada.
Esa organización mantiene su dominio en departamentos como La Guajira, Cesar y Magdalena, una franja estratégica del Caribe colombiano por su salida al mar y su cercanía con las rutas que mueven droga y armas. Cada golpe contra sus mandos altera el equilibrio interno del grupo y, con frecuencia, también la tranquilidad de las comunidades que viven bajo su presión.
Una cadena de golpes contra la cúpula en el Caribe
Durante la administración del presidente Abelardo de la Espriella, la fuerza pública ha asestado varios golpes a las ACSN, dentro de una línea oficial que el propio Gobierno resume en ir «por los cabecillas, sus estructuras y hasta el último peso de sus finanzas criminales». La presión también se ha sentido en otros frentes de seguridad del país, como el bombardeo contra el ELN en Nariño que dejó ocho muertos esta misma semana.
Los expertos advierten, sin embargo, que descabezar a una estructura tiene un efecto paradójico. Como lo explica el analista Roberto García Alonso, golpear a la cúpula puede debilitar al grupo y, al mismo tiempo, desordenarlo: tras la baja de un mando como alias Cholo, uno de los cabecillas más importantes, pueden abrirse dos caminos, una sucesión relativamente ordenada bajo otro jefe o una competencia entre mandos intermedios que desate luchas internas por los recursos y los territorios, con una posible fragmentación en estructuras más autónomas.
Ese riesgo ya se vio en la práctica: después de aquella baja, la organización decretó un paro armado y desató una ola de violencia con la que buscaba demostrar que conservaba capacidad de coerción pese a perder a su segundo mando. A finales de septiembre, en medio de esa serie de hechos, Santa Marta llegó a ser militarizada, hasta que el paro terminó en el plazo fijado por la propia estructura ilegal.
El narcotráfico, el negocio que sostiene a la estructura
La detención de Moscote Redondo deja a la estructura Javier Cáceres sin la figura que, según la inteligencia oficial, estaba llamada a heredar el mando tras la muerte de «Bendito Menor». Lo que ocurra en los próximos días en La Guajira, Cesar y Magdalena dirá si las ACSN logran una sucesión ordenada o si, como advierten los analistas, la captura abre una pelea interna con efectos directos sobre el orden público del Caribe colombiano. Por ahora, el hecho concreto es uno: uno de los cabecillas más buscados de esa organización ya está en manos de la Policía.