Tras años de avances en la lucha contra el cáncer de cuello uterino, un nuevo informe indica que, a pesar del progreso en la lucha contra el cáncer de cuello uterino y su disminución constante en casos y muertes a lo largo de décadas, algunas mujeres no están experimentando esta tendencia positiva.
Las tasas de cáncer de cuello uterino se han reducido en más del 50% en los últimos 50 años gracias a la detección temprana y al tratamiento. Sin embargo, la reducción es más notable en mujeres jóvenes entre los veinte y treinta años, la primera generación en beneficiarse de las vacunas contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) aprobadas en 2006.
El VPH es responsable de varios tipos de cáncer, incluyendo el de cuello uterino. No obstante, el Dr. Nicolas Wentzensen, investigador principal de genética clínica en el Instituto Nacional del Cáncer, destacó los avances en la comprensión y tratamiento del cáncer de cuello uterino, señalando que se han logrado progresos significativos y que se mantiene una historia de éxito en esta área.
Asimismo, según el informe publicado por la Sociedad Americana del Cáncer, la incidencia de cáncer de cuello uterino entre mujeres de 20 a 24 años se redujo en un 65% entre 2012 y 2019.
Aun así, no todas las mujeres se están beneficiando de ese progreso.
La tasa global de cáncer de cuello uterino entre mujeres de todas las edades ha dejado de descender, e incluso ha aumentado en el grupo de mujeres de 30 a 40 años. Entre 2012 y 2019, se observó un incremento anual del casi 2% en el diagnóstico de esta enfermedad en dicho segmento de edad.
“Tenemos que asegurarnos de que no nos olvidamos de esa generación que era demasiado mayor para la vacunación contra el VPH”, instó Jennifer Spencer, profesora adjunta de la Facultad de Medicina Dell de la Universidad de Austin, Texas.
Afortunadamente, los cánceres detectados en mujeres de entre 30 y 40 años eran en su mayoría tumores precoces y curables, señaló Ahmedin Jemal, autor principal del nuevo informe y vicepresidente sénior de vigilancia y ciencia de la equidad sanitaria de la Sociedad del Cáncer.
Cada año, aproximadamente 13,800 mujeres en Estados Unidos reciben el diagnóstico de cáncer de cuello uterino y 4,360 pierden la vida a causa de esta enfermedad.
Los investigadores no han profundizado en las razones específicas que explican el aumento de la incidencia en mujeres de 30 a 40 años, pero las tasas de análisis médicos podrían desempeñar un papel importante, afirma Spencer. Estas pruebas permiten a los médicos detectar y extirpar lesiones precancerosas antes de que se conviertan en tumores malignos.
Muchas no se someten a pruebas de detección
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), más de la mitad de las mujeres diagnosticadas con cáncer de cuello uterino no se han sometido nunca a una prueba de detección o no lo han hecho en los últimos cinco años.
Los estudios demuestran que cada vez son menos las mujeres que se someten a exámenes rutinarios de detección del cáncer de cuello uterino.
Según el Instituto Nacional del Cáncer, el número de mujeres de 21 a 65 años que se han sometido a las pruebas de acuerdo con las últimas directrices ha descendido del 87% en 2000, al 72%.
Otras investigaciones han revelado que las mujeres de entre 21 y 29 años eran las menos propensas a estar al día en sus revisiones, con un 29% de retraso.
¿Por qué el examen de Papanicolaou es crucial para la prevención de esta enfermedad?
El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos recomienda que las mujeres de 21 a 29 años se realicen el examen de Papanicolaou cada tres años. Para las mujeres de 30 a 65 años, se sugiere un examen cada tres años, una prueba del Virus del Papiloma Humano (VPH) cada cinco años, o una combinación de ambos.
La baja tasa de análisis en mujeres jóvenes puede contribuir a las tasas ligeramente más altas de cáncer de cuello uterino en mujeres de treinta años.
La falta de conciencia y recomendación médica son razones comunes por las cuales las mujeres no se someten a pruebas de detección. Asimismo, la educación adicional para las pacientes es necesaria para abordar esta situación, según la Dra. Betty Suh-Burgmann, presidenta de oncología ginecológica en la clínica Kaiser Permanente Northern California.
Los cambios en las directrices de detección del cáncer de cuello uterino también pueden generar confusión tanto en las mujeres como en los profesionales de la salud. Las recomendaciones han sido actualizadas varias veces en las últimas dos décadas y están siendo revisadas nuevamente por el grupo de trabajo.
El aumento de las tasas de cáncer de cuello uterino en mujeres de 30 a 40 años no tiene una explicación clara. Los tumores de cuello uterino tienden a crecer lentamente, y pueden pasar de precáncer a cáncer en un período de una década o más.
Otros factores, como el número de mujeres que no se someten a pruebas de detección después de emigrar a Estados Unidos, también podrían estar contribuyendo al mayor riesgo.
Por su parte, Spencer señaló que las pruebas de detección son sólo el primer paso para salvar vidas. Las mujeres con resultados alterados deben someterse a pruebas adicionales y, si es necesario, a tratamiento.
“El sistema de salud tiene la responsabilidad de pensar en quiénes están cayendo por las brechas”, afirmó Spencer.


