Mundo

Estados Unidos guía desde la base de Taura, en Ecuador, su nueva ofensiva antidrogas en el Pacífico

La base de Taura, en Ecuador, se ha convertido en una pieza clave de la nueva ofensiva antidrogas de Estados Unidos en el Pacífico.

La base de Taura, en Ecuador, se ha convertido en una pieza clave de la nueva ofensiva antidrogas de Estados Unidos en el Pacífico, según una investigación de la agencia AFP publicada este martes a partir de registros de vuelos, imágenes de satélite, testigos y documentos militares. El complejo, oculto entre camaroneras y plantaciones de teca a una hora de Guayaquil, concentra un despliegue inusual de aeronaves y tropas estadounidenses del que hasta ahora apenas se conocían anuncios sueltos.

La AFP identificó unos 20 vuelos militares estadounidenses en la base de Taura entre junio y mediados de octubre, con aterrizajes y despegues repetidos de aviones de transporte C-130 Hércules y C-17 Globemaster, aeronaves híbridas V-22 Osprey y helicópteros Black Hawk. Varios de esos vuelos conectaban la base con instalaciones de Estados Unidos como la base de los Marines de Cherry Point, en Carolina del Norte, y la de Dover, en Delaware, con escalas en Puerto Rico y Panamá.

Base de Taura: obras, carpas y un hangar desmontable

Las imágenes de satélite muestran obras considerables dentro del complejo: decenas de metros de vegetación retirados alrededor de la pista principal, la instalación progresiva de decenas de tiendas de campaña y una estructura de aproximadamente 40 metros por 20 que se asemeja a un hangar desmontable de mantenimiento de aeronaves. En los exteriores, custodiados por militares, entran y salen camiones de construcción.

Taura es la única base aérea de Ecuador de uso exclusivamente militar y su pista, de más de 3.000 metros, es más larga que la del aeropuerto de Guayaquil, el puerto desde donde sale la mayoría de la droga hacia Estados Unidos. El coronel retirado de la Fuerza Aérea Roberto Marchán dijo a la AFP que las aeronaves y las instalaciones observadas son indicio de una presencia operativa a largo plazo, porque permitirían desplazar tropas y equipamiento con rapidez por toda la región andina.

La carta que le costó el cargo al jefe de la Fuerza Aérea

La expansión no ha estado exenta de fricción interna. En una carta fechada el 8 de septiembre, el entonces comandante de la Fuerza Aérea, Mauricio Salazar, pidió a las Fuerzas Armadas aclaraciones sobre el marco legal para albergar militares extranjeros sin infringir la Constitución ecuatoriana, que prohíbe las bases militares foráneas. Dos días después, el general fue removido de su cargo y asignado a otro puesto de menor rango. La revelación llega, además, menos de un año después de que los ecuatorianos votaran en contra de permitir bases militares extranjeras en una consulta popular.

El presidente Daniel Noboa anunció en septiembre que trabajaba con Estados Unidos, Brasil y la Unión Europea para que cualquier cooperación de seguridad se lleve a cabo en Taura, donde planea mejorar las pistas para operaciones conjuntas. «Creo que es mucho más apropiado trasladarlo todo a Taura», dijo en una entrevista televisada. El Pentágono remitió las preguntas de la AFP al Comando Sur, que no respondió de inmediato, y la Fuerza Aérea ecuatoriana tampoco contestó.

La ofensiva regional de Washington incluye esta misma semana ataques directos contra embarcaciones en el Pacífico, como el que dejó cinco muertos en una narcolancha. Para los vecinos del poblado de Taura, de unos 9.400 habitantes y sin acceso a agua potable, la presencia extranjera divide opiniones en el país con la peor tasa de homicidios de Sudamérica, 51 por cada 100.000 habitantes el año pasado: «Vi un avión grande que iba aterrizando», contó Tito Henríquez, de 68 años, para quien sería «maravilloso» que llegaran militares extranjeros.

Noticias relacionadas

Descarga nuestra app oficial

La Noticia De Hoy, disponible en App Store. Las noticias importantes, primero en tu teléfono.

Disponible en App Store