La banda Venus en Bogotá quedó desarticulada en su núcleo: seis presuntos integrantes de la estructura fueron capturados y judicializados por infiltrarse en conciertos, ferias y eventos masivos para robar celulares, computadores y equipos de sonido. La Fiscalía General de la Nación les imputó los delitos de concierto para delinquir y hurto calificado y agravado, ninguno aceptó los cargos y un juez ordenó que los seis permanezcan en la cárcel mientras avanza el proceso.
Los procesados fueron identificados como Carlos Alberto Hidalgo Quiroga, Marisol Prada Marín, Enrique Ortiz Salazar, conocido como «Conejo»; Juan Carlos Mogollón Guaqueta, Cristian Federico Estévez Macías y William Andrés Moncada Gámez, alias «Taxista». Las capturas se lograron tras diez allanamientos en las localidades bogotanas de Rafael Uribe Uribe, Suba, Santa Fe y San Cristóbal, en un operativo conjunto de la Policía Metropolitana y la Fiscalía.
Banda Venus en Bogotá: así se infiltraban en los eventos
Según la investigación, los presuntos integrantes de la banda Venus en Bogotá se desplazaban desde la capital hacia las ciudades donde se celebraban conciertos, ferias, fiestas populares y verbenas. Una vez allí, algunos utilizaban documentos e identidades falsas y se presentaban como funcionarios de alcaldías, secretarías o miembros de los equipos logísticos, una fachada que les permitía moverse por zonas restringidas y acercarse a organizadores y asistentes sin levantar sospechas.
Ya dentro, el grupo se repartía las tareas entre la multitud: unos identificaban celulares y dispositivos de alta gama, otros distraían a los guardas de seguridad o a los trabajadores del evento y los demás se apoderaban de los objetos. Las cámaras de seguridad de varios escenarios fueron claves para reconstruir el método y para individualizar a los sospechosos, de acuerdo con el ente investigador.
Al menos 10 hurtos documentados y 40 atribuidos
La Fiscalía relaciona a la estructura con al menos diez hechos ocurridos entre 2024 y 2026. La pista inicial surgió en 2024, con el robo de un equipo de sonido durante una feria en San Gil, Santander, y a partir de ese caso los investigadores conectaron otros nueve hurtos. La Policía, por su parte, atribuye a la organización al menos 40 robos, diez de ellos con denuncia formal, y calcula que el golpe afecta sus rentas criminales en más de 80 millones de pesos.
Entre lo robado no solo hay celulares: la lista incluye un desfibrilador externo automático avaluado en cerca de 8 millones de pesos y sustraído de un establecimiento comercial en Bogotá, una tableta electrónica hurtada en un parque de diversiones y una consola de sonido valorada en más de 12 millones de pesos. En los allanamientos fueron incautados nueve celulares, doce computadores portátiles, cuatro tabletas y 2,8 millones de pesos en efectivo, y las autoridades sostienen que los elementos robados eran comercializados en establecimientos del barrio Las Nieves, en el centro de la capital.