El Gobierno de Argentina expresó este lunes su “enorme preocupación” por la captura de un nuevo ciudadano argentino por parte de la dictadura venezolana, y planteó una advertencia sin precedentes: “Dejen de viajar a ese país, porque es un peligro. Los toman de rehén”. Altas fuentes del Ejecutivo confirmaron a Infobae la detención de un profesional de una empresa de ciberseguridad, quien había ingresado a Venezuela con pasaporte italiano y fue retenido por efectivos del régimen. El caso recuerda la situación del gendarme Nahuel Gallo, secuestrado hace más de cinco meses y retenido en condiciones irregulares.
El anuncio de la captura de un ciudadano de Argentina en Venezuela, difundido anoche por el dirigente chavista Diosdado Cabello, puso en marcha una investigación urgente para determinar la identidad y las circunstancias del detenido. Según fuentes oficiales, el ciudadano pertenece a una empresa de ciberseguridad y estaba en el país cumpliendo un contrato privado. El hecho de que ingresara con pasaporte italiano no impidió su detención, lo que revela la gravedad del riesgo que corren los extranjeros en suelo venezolano.
Desde el primer minuto, el Gobierno argentino se movilizó para investigar el caso, aunque admitió que la situación es “muy complicada” debido al corte total de relaciones diplomáticas y consulares entre ambos países. “Estamos investigando desde el primer minuto, pero la situación es muy complicada porque las relaciones diplomáticas y consulares están absolutamente cortadas”, explicaron fuentes de la Casa Rosada.
El caso del ejecutivo argentino sigue el mismo patrón que el del gendarme Nahuel Gallo, quien fue secuestrado el 8 de diciembre de 2024 cuando intentaba ingresar a Venezuela por un paso fronterizo formal, con todas las autorizaciones migratorias en regla. Gallo pretendía visitar a su esposa e hijo de dos años, pero terminó en manos de la policía política venezolana. Desde entonces, permanece retenido en un lugar desconocido, sin acceso a un abogado defensor, sin proceso público y sin asistencia consular, en violación flagrante de los tratados internacionales de derechos humanos.
El Gobierno argentino sigue la situación interna de Venezuela con extrema atención, especialmente después del espectacular escape de opositores venezolanos asilados en la residencia del embajador argentino en Caracas. Las autoridades temen que la detención de Gallo y ahora la del ejecutivo argentino sean represalias por ese episodio.
Las acusaciones del régimen venezolano han sido tajantemente rechazadas por el Gobierno argentino. “Nos tiene acostumbrados a decir mentiras. No se les puede creer las acusaciones que plantean. Lo único cierto es que tratan de tomar rehenes para negociar”, señalaron fuentes oficiales. El presidente Nicolás Maduro había afirmado recientemente sobre el caso Gallo: “Algunos chillaron, como los argentinos, pero yo puedo decirlo hoy: nosotros a esa gente la estábamos esperando. Gracias a Dios, tenemos una inteligencia muy buena; ellos venían desde el sur de América con planes específicos para intentar atentar contra la vida de la vicepresidenta Delcy Rodríguez”.
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La Casa Rosada descarta esas acusaciones y exige pruebas. “Es un disparate que digan que formaba parte de una conspiración. Todavía estamos esperando que muestren las pruebas del intento de magnicidio en el que dijo Maduro que participó del gendarme”, agregaron las fuentes consultadas.


