El arco de triunfo de Trump llegó a los tribunales: el Distrito de Columbia.
El arco de triunfo de Trump llegó a los tribunales: el Distrito de Columbia y el estado de Virginia interpusieron conjuntamente una demanda federal contra el Gobierno de Estados Unidos para frenar la construcción del monumento de 76 metros que el presidente Donald Trump promueve junto al Cementerio Nacional de Arlington, en Washington.
Ambas jurisdicciones piden a un juez federal que detenga de inmediato las obras, cuyo inicio estaba previsto por la Administración para la próxima semana, el 5 de noviembre, tras la votación de la Comisión Nacional de Planificación de la Capital. Para los demandantes, el proyecto es ilegal y causará daños graves, inmediatos e irreparables a la movilidad, la seguridad regional y el medioambiente de la capital y su entorno.
El arco de triunfo de Trump, contra la Ley de Altura y sin permiso del Congreso
La demanda sostiene que el arco vulneraría la Ley de Altura de 1910, la norma que limita las edificaciones en Washington a 39,6 metros, menos de la mitad de los 76 metros que alcanzaría el monumento de hormigón y granito coronado por una figura alada dorada. A eso se suma, según los fiscales, un defecto de origen: la obra carece de la autorización del Congreso que exigen los proyectos conmemorativos en la capital federal.
Los demandantes advierten además de que la estructura romperá para siempre el histórico eje visual diseñado entre el Monumento a Lincoln y Arlington House, la mansión que domina el cementerio de Arlington, un corredor cargado de simbolismo desde la Guerra Civil. El arco se levantaría en Memorial Circle, a la entrada del camposanto militar más emblemático del país, para conmemorar el 250.º aniversario de la independencia de Estados Unidos.
Un proyecto que nació en el Despacho Oval
Trump presentó la idea en octubre de 2025, cuando mostró a los periodistas una maqueta del arco sobre su mesa del Despacho Oval. Preguntado para quién sería el monumento, respondió sin dudar: «Para mí». Desde entonces el diseño creció hasta los 250 pies definitivos, con dos águilas y la figura femenina alada que el presidente identifica con la Libertad, y su tramitación avanzó a velocidad inusual: la Comisión de Bellas Artes aprobó el diseño final en mayo de 2026 y la Comisión de Planificación de la Capital dio su visto bueno preliminar en julio, pese a que los comentarios públicos recogidos fueron abrumadoramente contrarios.
El emplazamiento elegido multiplica la polémica. Memorial Circle es la rotonda que recibe a quien cruza el puente Memorial desde Washington hacia el Cementerio de Arlington, y el eje visual entre el Monumento a Lincoln y Arlington House está protegido como uno de los paisajes ceremoniales más sensibles del país. Los arquitectos que al principio vieron con simpatía un arco en la capital se fueron desmarcando a medida que el proyecto ganaba altura y ornamentación dorada.
«Proyecto de vanidad ilegal», según el fiscal de Virginia
El fiscal general de Virginia, Jay Jones, tachó la iniciativa de «proyecto de vanidad ilegal» y sostuvo que atenta contra la solemnidad del Cementerio Nacional de Arlington. Su homólogo del Distrito de Columbia, Brian Schwalb, denunció por su parte el impacto irreversible que la construcción tendría sobre los residentes de la capital, que ni siquiera fueron consultados sobre una obra que transformará la entrada ceremonial de la ciudad.
No es el primer frente judicial del arco de triunfo de Trump: la iniciativa ya afronta otra causa abierta por veteranos de la guerra de Vietnam y grupos preservacionistas, que también cuestionan la falta de autorización legislativa. En agosto, el propio Servicio de Parques Nacionales identificó 37 sitios históricos cuyas vistas se verían afectadas por el arco, un dato que los opositores citan como prueba del daño patrimonial.
El desenlace del arco de triunfo de Trump queda ahora en manos de la justicia federal, que deberá pronunciarse antes del inicio de obras previsto para el 5 de noviembre. Mientras tanto, en la capital se suceden otros frentes entre la Casa Blanca y las autoridades locales, en la misma semana en que Trump desmintió planes de ataques contra Venezuela y los tribunales tramitan casos como el del agente de ICE imputado en Houston.