
Ángel Correa ya es historia del Atlético. El argentino nos dice adiós. Se va un futbolista único, diferente, un jugador que nos dio muchas alegrías. Un revulsivo en toda regla y será complicado encontrar alguien de ese perfil. También en alguna ocasión lamentamos esos errores suyos delante de la portería rival. Pero Angelito nos dejó momentos inolvidables, como el gol en Valladolid, esa puntera que auguraba que el título liguero sería del Atlético. En mi casa siempre hemos sentido una gran predilección por el argentino. Para mi hija Marina, la más futbolera de todos nosotros, siempre fue su futbolista preferido. En mi caso me decanté por Griezmann, otro jugador histórico. Pero Correa resume a la perfección los valores del Atlético. No se crio en un barrio madrileño ni nació siendo del equipo rojiblanco. Pero lo defendió a muerte. Y supo representar como pocos lo que significa este club. Cada vez que marcaba un tanto la cara de Marina se iluminaba y se ampliaba su sonrisa. Y eso, como decía el anuncio, no tiene precio.


