Alias Julito, un joven de 18 años señalado por las autoridades de participar en cerca de 20 homicidios, comenzó a enfrentar audiencias ante la justicia en Bucaramanga, Santander, después de ser recapturado en Floridablanca. El señalado llegó esposado al Palacio de Justicia de la ciudad, adonde fue trasladado para responder por los delitos que le imputa la Fiscalía, en uno de los casos de sicariato juvenil que más alarma ha causado en el área metropolitana.
Alias Julito y los crímenes que le atribuyen en Bucaramanga
De acuerdo con la información entregada por la Policía, alias Julito habría cometido la mayoría de los crímenes cuando todavía era menor de edad. Entre los hechos que se le atribuyen figura el feminicidio de su expareja, Cyntia Valeria Espitia, un asesinato que, según las investigaciones, desencadenó una nueva ola de violencia contra la familia de la joven.
Los investigadores también lo relacionan con los homicidios de Gonzalo Ayala, tío de Valeria, y de Byron Espitia, así como con un homicidio múltiple que dejó cuatro víctimas. Según los testimonios recogidos en el proceso, el joven habría amenazado con acabar con los integrantes de esa familia después de lo ocurrido con su expareja, una escalada que mantuvo en zozobra a sus allegados durante meses.
La fuga del ICBF y el desafío a la Policía en redes sociales
Alias Julito ya había protagonizado una fuga en Bogotá: escapó cuando era trasladado a una cita médica mientras permanecía bajo custodia del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). Mientras las autoridades lo buscaban, el joven habría utilizado sus redes sociales para desafiar abiertamente a la Policía. «Miren a ver cómo hace para capturarme, porque al parecer les quedé grande», dijo en uno de los videos que circularon durante su fuga.
Su recaptura se produjo durante un operativo en Floridablanca en el que participaron unidades de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, entre ellas integrantes de la Sijín, la Sipol y el Goes. El caso fue destacado incluso por el presidente de la República, por la gravedad de los hechos atribuidos a alguien que apenas alcanzó la mayoría de edad.
Lo que se sabe hasta ahora
En el procedimiento de captura, las autoridades incautaron cuatro armas de fuego (dos pistolas y dos revólveres), cuatro kilogramos de marihuana y dos kilogramos de base de coca. También fueron inmovilizadas tres motocicletas y se incautaron varios teléfonos celulares, elementos que quedaron como material de investigación dentro del proceso.
Las pesquisas apuntan además a la estructura criminal conocida como ‘Los del Sur’, señalada de estar relacionada con múltiples homicidios en Bucaramanga y su área metropolitana. Según la información policial, esa organización recurriría presuntamente a menores de edad para desarrollar sus actividades delictivas, y alias Julito era requerido por el delito de homicidio. La justicia deberá establecer ahora su responsabilidad en cada uno de los hechos que se le atribuyen, en un proceso que sigue el patrón de otros cabecillas capturados en Colombia, como el caso de alias Lobo, imputado por homicidio en Antioquia.
Por qué importa
El caso de alias Julito expone una de las caras más duras de la violencia en Colombia: estructuras criminales que reclutan y utilizan a menores para cometer homicidios, mientras las instituciones de protección, como el ICBF, quedan en entredicho cuando un custodiado logra fugarse. La misma preocupación rodea a otros menores captados por grupos armados, como la adolescente rescatada en Mapiripán tras ser reclutada por disidencias de las FARC. Para Bucaramanga y su área metropolitana, que el señalado responda por cerca de 20 homicidios puede significar el cierre de una cadena de crímenes que golpeó a familias enteras, pero también abre el debate sobre cómo evitar que otros adolescentes terminen convertidos en sicarios.