El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteó el sábado la posibilidad de rebautizar el océano Atlántico o el Pacífico como «océano Trump» u «océano de las Américas» antes de concluir su mandato. La sugerencia la lanzó durante un mitin en Clarksville, Tennessee, entre risas y aplausos de sus seguidores.
«Necesitamos un río y necesitamos un océano. Así que he estado pensando en el Atlántico o en el Pacífico. Lo llamaremos océano Trump u océano de las Américas», dijo el mandatario desde el escenario. «Antes de irme, creo que deberíamos tener un océano. Y necesitamos un gran río», agregó.
Lo dijo en tono de broma, pero hay antecedentes
El comentario se presentó en tono de broma y no estuvo acompañado de un anuncio formal, una orden ejecutiva ni un procedimiento administrativo para cambiar el nombre de ninguno de los dos océanos. Sin embargo, no es la primera vez que una ocurrencia así termina convirtiéndose en política oficial.
Su administración ya ordenó que el Golfo de México se denomine «Golfo de América» en los documentos y mapas del gobierno federal, y el lago Ontario pasó a figurar como «lago de América» en los registros oficiales, esto último en medio de las tensiones comerciales con Canadá. Ambas decisiones generaron polémica, porque esos nombres son de uso internacional y Washington no puede imponerlos a otros países.
Lo que sí y lo que no quiere renombrar
Durante el mismo discurso, Trump descartó cambiar la denominación de vías fluviales históricas. Dijo que no tocaría el río Hudson, que rinde homenaje al explorador Henry Hudson: «Hizo un buen trabajo preparando ese lío hace mucho tiempo», bromeó. También descartó el río Misisipi: «Amo Misisipi. Ganamos ese estado por mucho».
La lista de ideas del mandatario no se queda ahí: también ha flotado renombrar el estado de Nuevo México como «Nueva América» y el Estrecho de Ormuz como «Estrecho Trump». Además, su administración restituyó el nombre de Mount McKinley para la montaña de Alaska que oficialmente se llamaba Denali.
¿Puede un presidente cambiar el nombre de un océano?
En el marco institucional estadounidense, el presidente tiene la potestad de ordenar cambios en las denominaciones oficiales que usan las agencias federales para los accidentes geográficos. Eso no significa que otros países, organismos internacionales o empresas privadas estén obligados a adoptar esos nombres. Por ahora, el Atlántico y el Pacífico conservan sus denominaciones habituales.
La propuesta llega en plena campaña previa a las elecciones legislativas de noviembre, en un acto donde Trump volvió a exhibir una de las constantes de su discurso: reforzar su legado simbólico y la identidad estadounidense a través de los mapas. Famoso por poner su nombre a sus propiedades, el mandatario ha extendido esa marca a montañas, bases militares, instituciones culturales e incluso a una moneda con su imagen.
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