La guerra contra Irán volvió al centro del debate político en Estados Unidos este viernes 6 de noviembre.
La guerra contra Irán volvió al centro del debate político en Estados Unidos este viernes 6 de noviembre. El presidente Donald Trump defendió la ofensiva contra la república islámica en una publicación en su red Truth Social y aseguró que Israel y todo Oriente Medio «no existirían» hoy si él no hubiera impedido que Teherán obtuviera un arma nuclear.
«Israel y, de hecho, todo Oriente Medio, no existirían hoy si yo no hubiera detenido a Irán de tener un arma nuclear. Nadie quiere decirlo, pero todo el mundo sabe que es verdad», escribió Trump en el mensaje, difundido a primera hora de la tarde en Washington. La frase resume el argumento central con el que la Casa Blanca ha justificado los ataques contra Irán desde el inicio del conflicto, el pasado 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron la ofensiva conjunta contra instalaciones nucleares y militares iraníes.
La guerra contra Irán, tras las críticas de JD Vance
La defensa de Trump no llegó en el vacío. Su vicepresidente, JD Vance, publicó el miércoles en la red X que «la razón» principal de la derrota del Partido Republicano en las elecciones de medio mandato del martes fue precisamente la guerra en Irán. Vance añadió un dato que golpea el diagnóstico habitual de los republicanos: según los datos internos del partido, el problema no fue la abstención de sus votantes, sino que una parte importante de quienes apoyaron a Trump en 2024 optó esta vez por los candidatos demócratas.
Trump ya había respondido en parte a ese señalamiento esta misma semana, al admitir que el conflicto influyó en el revés electoral, sobre todo por la subida de los precios de los combustibles, aunque sostuvo que, si tuviera que volver a tomar la decisión, la tomaría de nuevo porque no se puede permitir que Irán tenga un arma nuclear. La publicación de este viernes endurece esa línea: el presidente no presenta la ofensiva como un error de cálculo, sino como la decisión que, a su juicio, garantizó la supervivencia de Israel y de la región.
La vía de Qatar sigue abierta mientras Washington defiende la ofensiva
En paralelo a la disputa política interna, la Casa Blanca mantiene activo el canal diplomático. Este mismo viernes, Trump conversó por teléfono con el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, cuyo país actúa como mediador en el conflicto, para evaluar mecanismos que eviten una mayor escalada y acerquen las posiciones de las partes hacia un acuerdo integral.
La oficina del emir informó de que ambos líderes revisaron los esfuerzos internacionales en curso y el papel de Qatar en el proceso de negociación. Como primera reacción a ese acercamiento, el mercado petrolero mostró un leve alivio: el barril de Brent para entrega en enero cayó un 0,71 % a primera hora, hasta situarse en 97 dólares, después de haber superado la barrera de los 100 dólares durante la madrugada.
Un argumento que también sacude la relación con Israel
La frase de Trump se conoce en una semana especialmente sensible para la relación entre Washington y su principal aliado en la región. Días atrás, el presidente de Israel, Isaac Herzog, se declaró sorprendido por el anuncio del fin de la ayuda militar estadounidense, un anuncio que, como recogió este medio, le cayó «como un rayo caído del cielo» y que dejó en juego unos 3.800 millones de dólares anuales.
Ese contraste marca el momento: mientras replantea el apoyo económico y militar a Israel, Trump reivindica la ofensiva contra Irán como su mayor garantía de seguridad. Para sus críticos dentro y fuera del Partido Republicano, en cambio, el conflicto se ha convertido en el principal costo político de su mandato, con efectos medibles en las urnas y en el bolsillo de los votantes por el precio de la energía.
Por ahora, ninguna de las dos lecturas mueve la posición oficial de la Casa Blanca. El presidente mantiene que impedir el arma nuclear iraní era «la única solución» a largo plazo, su vicepresidente reconoce en público que la guerra costó las elecciones intermedias y la mediación de Qatar sigue siendo la vía abierta para intentar cerrar una crisis que ya dura más de ocho meses.