La administración de Donald Trump ha tomado una decisión drástica al inhabilitar la aplicación CBP One, que permitía a los migrantes solicitar su ingreso legal a Estados Unidos. Esta medida se implementó justo después de la ceremonia de investidura de Trump como el 47.º presidente del país, un evento que marca su regreso al poder tras haber sido destituido en dos ocasiones durante su mandato anterior.
CBP One fue lanzada por la administración del presidente saliente Joe Biden como una herramienta para facilitar el ingreso ordenado de migrantes a Estados Unidos. A través de esta aplicación, casi un millón de personas habían podido programar citas para ingresar legalmente al país, lo que ayudó a reducir los cruces ilegales y ofreció un camino claro para quienes buscaban asilo. Sin embargo, el lunes 20 de enero, el mismo día en que Trump asumió nuevamente la presidencia, se anunció que la aplicación ya no estaría disponible.
Un aviso en el sitio web de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) informó que todas las citas programadas a través de CBP One habían sido canceladas. Esta decisión se alinea con las promesas de Trump durante su campaña electoral, donde criticó a la aplicación como un «imán» para la inmigración indocumentada. Con el cierre de CBP One y la implementación de nuevas restricciones de asilo, la frontera se ha cerrado prácticamente para quienes buscan refugio en Estados Unidos.
Los funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional habían descrito anteriormente la aplicación como una herramienta útil para gestionar los flujos migratorios. Sin embargo, con su eliminación, muchos migrantes que esperaban obtener una cita se han quedado en una situación desesperada. La noticia fue recibida con desánimo en lugares como Tijuana, donde muchos habían estado esperando meses para obtener acceso a través del sistema.
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La popularidad de CBP One era evidente, ya que facilitó el ingreso legal de casi un millón de personas desde su lanzamiento. Sin embargo, críticos argumentan que priorizar un sistema basado en citas sobre aquellos que llevan años esperando una visa es injusto y perjudica a quienes ya están en Estados Unidos sin permisos.


