En un giro significativo en la política migratoria de Estados Unidos, el presidente Donald Trump anunció el miércoles que ordenó la apertura de un centro en la bahía de Guantánamo destinado a albergar hasta 30.000 migrantes que se encuentran en el país de manera ilegal. Durante una ceremonia en la Casa Blanca, Trump calificó a estos individuos como «criminales» y subrayó la necesidad de aumentar la capacidad de detención del país para abordar lo que él considera una crisis migratoria y de seguridad.
Trump firma decreto para habilitar 30,000 camas en Guantánamo
“Firmaré hoy un decreto ordenando a los Departamentos de Defensa y Seguridad Interior que comiencen a preparar las instalaciones para 30.000 migrantes en la bahía de Guantánamo”, afirmó Trump ante un grupo de seguidores y familiares de víctimas de crímenes violentos. En su discurso, el presidente enfatizó que se trataría de “los peores criminales extranjeros ilegales que amenazan al pueblo estadounidense”, y aseguró que muchos de ellos son tan peligrosos que no se puede confiar en sus países de origen para mantenerlos bajo control.
🚨| ÚLTIMA HORA: Trump dice que firmará una orden ejecutiva para enviar a los peores inmigrantes ilegales detenidos en Estados Unidos a la Bahía de Guantánamo, una instalación de máxima seguridad con espacio para 30.000 presos. 🔥 Adiós al Tren de Aragua y demás terroristas. pic.twitter.com/jwPgtPszRH
— Eduardo Menoni (@eduardomenoni) January 29, 2025La medida, según Trump, “duplicaría inmediatamente nuestra capacidad” para retener a inmigrantes ilegales. Esta acción se enmarca dentro de una agresiva estrategia que el presidente ha prometido implementar al inicio de su segundo mandato, buscando fortalecer las políticas de inmigración y aumentar la seguridad nacional.
Trump describió Guantánamo como un “lugar difícil del que salir” y afirmó que las nuevas medidas “nos acercarán un paso más a erradicar de una vez por todas el azote de la delincuencia inmigrante en nuestras comunidades”. Este anuncio llega justo antes de la firma de la Ley Laken Riley, la primera legislación aprobada durante su administración, que permitirá la detención y posible deportación de personas en situación irregular acusadas de delitos graves, incluso antes de ser condenadas.

La ley lleva el nombre de Laken Riley, una estudiante de enfermería estadounidense asesinada, cuyo caso ha resonado profundamente en el debate sobre la inmigración y la seguridad. “Mantendremos la memoria de Laken viva en nuestros corazones para siempre”, declaró Trump durante la ceremonia, destacando que su nombre también quedará grabado en las leyes del país.La prisión en Guantánamo, inaugurada en 2002 como parte de la “guerra contra el terrorismo” del expresidente George W. Bush, ha sido objeto de controversia durante años. A pesar de las promesas de los expresidentes demócratas Joe Biden y Barack Obama para cerrarla, ninguno pudo cumplir con esa promesa durante sus mandatos. La decisión actual de Trump ha reavivado el debate sobre el uso de esta instalación y su papel en la política migratoria.
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La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, también abordó el tema en su intervención, criticando la decisión anterior de revocar el estatus de protección temporal para los venezolanos en situación irregular. Esta medida, implementada por la administración Biden, beneficiaba a aproximadamente 600.000 personas. Noem vinculó esta política con la presencia creciente de grupos criminales como el Tren de Aragua, afirmando que la administración actual está comprometida con evaluar a todos los individuos en el país, incluidos aquellos provenientes de Venezuela.
Noem destacó un reciente operativo policial en el Bronx, Nueva York, donde se detuvo a uno de los líderes del Tren de Aragua, señalando que estas acciones son parte del esfuerzo continuo para garantizar la seguridad en las comunidades estadounidenses. “La gente quiere que estos canallas se vayan. Quieren que sus comunidades sean seguras”, dijo Noem, enfatizando el apoyo público hacia estas iniciativas.
Mientras algunos celebran estas medidas como necesarias para proteger a las comunidades estadounidenses, otros critican el enfoque y las implicaciones éticas del uso de Guantánamo para este fin. Con la firma de la Ley Laken Riley y el impulso hacia nuevas políticas, el presidente busca consolidar su legado en materia de seguridad nacional y control migratorio, aunque las repercusiones políticas y sociales de estas decisiones aún están por verse.


