Este viernes, un potente terremoto de magnitud 7.7 sacudió el noroeste de Myanmar, cerca de la ciudad de Mandalay, la segunda más grande del país. El sismo, que se registró a las 12:50 hora local, tuvo un epicentro a 17 kilómetros de Mandalay y a una profundidad de 10 kilómetros, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Los efectos del terremoto se extendieron más allá de Myanmar, afectando también a Tailandia, donde se reportaron derrumbes de edificios y evacuaciones masivas.
En Myanmar, el terremoto causó graves daños en estructuras históricas como el Palacio de Mandalay y destruyó un puente en Sagaing. Además, se reportaron daños en carreteras y edificios en varias ciudades, incluyendo la capital, Naypyitaw, y la ciudad más grande, Yangón. En Naypyitaw, se informaron derrumbes en escuelas y edificios de oficinas, mientras que en Yangón, los residentes evacuaron rápidamente los edificios al sentir los fuertes temblores.
En Tailandia, el sismo se sintió con fuerza, especialmente en Bangkok, donde un edificio en construcción de 30 pisos se derrumbó. Se estima que alrededor de 50 personas estaban en el edificio, de las cuales siete lograron escapar, mientras que el resto quedaron atrapadas entre los escombros. Además, se suspendieron algunos servicios de metro y tren ligero en Bangkok para verificar las instalaciones.
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Myanmar se encuentra en una zona de alta actividad tectónica debido a la interacción entre la placa del subcontinente indio y la euroasiática. Aunque el país ha experimentado terremotos en el pasado, como el de magnitud 6.8 en 2016, este sismo es uno de los más fuertes en años recientes. La combinación de un rápido desarrollo urbano con infraestructuras precarias y una deficiente planificación urbanística aumenta la vulnerabilidad de Myanmar ante desastres naturales como terremotos e inundaciones.


