Sancionados por EE. UU.: mientras Washington retira nombres de su lista negra, otros quedan intactos. Diosdado Cabello, el fiscal general Tarek William Saab y los familiares directos de Nicolás Maduro siguen sancionados por EE. UU., según la lista vigente de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, en contraste con el alivio concedido este miércoles a Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, cuyo retiro de la lista ya había sido reportado por La Noticia De Hoy.
Sancionados por EE. UU.: quiénes permanecen en la lista de la OFAC
El nombre más pesado que permanece en la lista es el de Diosdado Cabello, ministro de Interior y figura central del aparato de seguridad del chavismo. Cabello fue designado por el Tesoro estadounidense en 2018 y desde entonces tiene bloqueados sus activos bajo jurisdicción de EE. UU. y prohibida cualquier transacción con empresas o ciudadanos de ese país. Tampoco fue retirado el fiscal general Tarek William Saab, el funcionario que encabeza el Ministerio Público y a quien Washington mantiene entre sus designados. Y siguen entre los sancionados por EE. UU. los familiares directos de Nicolás Maduro, entre ellos su esposa, Cilia Flores, y su hijo, Nicolás Maduro Guerra, ambos incluidos en la lista de la OFAC.
Estar en esa lista tiene efectos prácticos inmediatos: congelamiento de cuentas y propiedades en territorio estadounidense, prohibición de hacer negocios con personas o empresas de EE. UU. y restricciones migratorias. Para los designados venezolanos, además, la permanencia en la lista llega en el momento más delicado de sus vidas políticas: Maduro enfrenta un proceso judicial en Nueva York, donde un juez lo citó junto a Cilia Flores por nuevos cargos, y el Gobierno interino de Delcy Rodríguez ha venido entregando a antiguos colaboradores del régimen a la justicia estadounidense.
Un alivio selectivo que dibuja la nueva relación con Washington
El contraste es la noticia. En pocas semanas, Estados Unidos levantó las sanciones a Delcy Rodríguez y ahora a su hermano Jorge, los dos interlocutores del proceso de acercamiento bilateral, mientras mantiene intacto el cerco sobre Cabello, Saab y el entorno familiar de Maduro. El mensaje que leen los analistas es que el alivio no es general sino condicionado: Washington premia a quienes cooperan con la nueva etapa —que incluye entregas de jerarcas chavistas reclamados por su justicia y la reapertura de canales diplomáticos y petroleros— y conserva la presión sobre el aparato de seguridad y sobre la familia del exmandatario preso.
Para la diáspora venezolana en Estados Unidos, la lista de sancionados por EE. UU. es también un termómetro político: cada nombre que sale sugiere normalización, y cada nombre que se queda marca los límites de esa normalización. Por ahora, Cabello, Saab y los Maduro siguen entre los sancionados por EE. UU., y no hay señales públicas de que su situación vaya a cambiar en el corto plazo.
Las designaciones contra funcionarios venezolanos comenzaron a crecer a partir de 2017, cuando Washington activó un programa de sanciones dirigido contra el Gobierno de Maduro por la ruptura del orden democrático, y se endurecieron en 2019, en plena crisis por el reconocimiento internacional del poder en Caracas. Desde entonces, decenas de funcionarios, militares, jueces y empresarios vinculados al régimen han pasado por la lista de la OFAC. Que siete años después Cabello y Saab permanezcan entre los sancionados por EE. UU., mientras los hermanos Rodríguez salen, resume el carácter transaccional de la nueva etapa: cada retiro se negocia y cada permanencia también comunica una decisión.
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