El presidente de Rusia, Vladímir Putin, aseguró este jueves que está dispuesto a alcanzar un acuerdo de paz en Ucrania tras las consultas.
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, aseguró este jueves que está dispuesto a alcanzar un acuerdo de paz en Ucrania tras las consultas que el emisario de la Casa Blanca mantuvo esta semana con ambos bandos en conflicto. «Ahora también estamos dispuestos a llegar a un acuerdo y buscar una salida a esta difícil y compleja situación, en el sentido de que se trata de un pueblo que nos es muy cercano», declaró en una entrevista con la televisión pública rusa difundida este 22 de octubre.
«Es un pueblo que nos es muy cercano»
La frase la pronunció Putin en su conversación con el periodista Pavel Zarubin, el entrevistador habitual del Kremlin en la televisión estatal. En la misma entrevista, el mandatario sostuvo que rusos y ucranianos son en el fondo un mismo pueblo e incluso afirmó que «las últimas investigaciones genéticas demuestran que rusos y ucranianos son, de hecho, el mismo pueblo», uno de los argumentos con los que Moscú ha justificado desde 2022 su invasión del país vecino.
Las declaraciones llegan en la semana de mayor actividad diplomática en meses: el enviado especial de Donald Trump, Steve Witkoff, se reunió el martes en Oslo con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y con líderes europeos, y el miércoles conversó durante casi tres horas con Putin en San Petersburgo.
Putin rechaza congelar el frente: el acuerdo de paz en Ucrania exige un tratado definitivo
La disposición al acuerdo viene con condiciones que Kiev considera inaceptables. Putin rechazó de plano la propuesta de Zelenski de «congelar» las actuales líneas del frente en el este del país como primer paso hacia la paz. Para el Kremlin, las regiones de Donetsk y Lugansk, en el Donbás, son «territorio ruso» histórico cuyos habitantes votaron primero por la independencia y después por la reunificación con Rusia en referendos que solo reconoce Moscú, por lo que considera «inapropiado» que el presidente ucraniano hable de pérdidas territoriales.
Putin reiteró además que mantiene su disposición a retomar los contactos trilaterales con Estados Unidos y Ucrania para «garantizar la seguridad de Ucrania y Rusia tras la consecución de acuerdos de paz», pero remarcó que el desenlace de esas conversaciones debe ser un tratado de paz «definitivo y no una suspensión de las hostilidades durante un breve período de tiempo». Esa exigencia choca con la fórmula que defiende Zelenski, quien en una entrevista con Fox News aceptó congelar el mapa actual —con Ucrania conservando alrededor del 75 % de su territorio— como «la forma real de poner fin a esta guerra», para negociar después las garantías de seguridad de Washington y Europa.
«Es imposible derrotar a Rusia en el campo de batalla»
El presidente ruso aprovechó la entrevista para enviar un mensaje a los aliados de Kiev: aseguró que «resulta evidente que es imposible derrotar a Rusia en el campo de batalla» y que la idea de infligirle una derrota estratégica «no es realista». También se dirigió a los dirigentes europeos que llevan semanas alertando de un posible conflicto directo con Rusia, una hipótesis que calificó de «esquizofrénica». «Hablan constantemente de la amenaza rusa mientras avisan de preparativos para una guerra con Rusia. En mi opinión, esta clase de declaraciones son una expresión de esquizofrenia política, pero espero que se les pase», manifestó.
La vía diplomática apunta al 10 de noviembre
El asesor de política internacional del Kremlin, Yuri Ushakov, informó el miércoles de que Putin comunicó a Witkoff que Moscú está dispuesta, en principio, a reanudar las negociaciones trilaterales en torno al 10 de noviembre, centradas en crear un sistema de seguridad para Rusia y Ucrania una vez termine el conflicto, según recogió Reuters. No se celebran conversaciones de este tipo desde febrero, cuando las rondas de Abu Dabi y Ginebra se cerraron sin avances más allá de los canjes de prisioneros.
Ushakov, eso sí, enfrió las propuestas que Witkoff trajo de Oslo: dijo que contenían «relativamente poco que resultara útil» para resolver la crisis. Zelenski, por su parte, respaldó reiniciar las conversaciones cuanto antes, pero advirtió de que Ucrania debe estar sentada en la mesa y de que solo una cumbre de líderes puede romper el bloqueo. Como gesto hacia Washington, Moscú liberó esta semana al ciudadano estadounidense Stephen Hubbard, un profesor jubilado de 74 años detenido desde 2022.
Mientras se habla de paz, la guerra sigue
Sobre el terreno, nada de esto ha detenido los combates. Esta misma semana, Rusia atacó Kiev con misiles y drones, y Ucrania ordenó evacuar a las familias de Kramatorsk y Sloviansk, sus dos últimos grandes bastiones del este. Zelenski, además, ha pedido que no se levanten las sanciones contra Moscú mientras no haya un acuerdo, un pulso que ya contó La Noticia De Hoy al analizar su relación con Trump y la presión sobre Putin.
La distancia entre las partes sigue siendo enorme: Moscú exige el reconocimiento de los territorios ocupados y un tratado que fije la arquitectura de seguridad posterior, mientras Kiev pide primero detener los combates y garantías occidentales. Aun así, es la primera vez en meses que los tres actores —Rusia, Ucrania y Estados Unidos— coinciden públicamente en volver a la mesa de negociación, y la fecha tentativa de noviembre pondrá a prueba si la disposición que hoy proclama Putin se traduce en un alto el fuego real.