El partido opositor venezolano Primero Justicia (PJ) atraviesa una profunda crisis interna tras la renuncia “voluntaria” de 11 militantes en el estado Zulia, motivada por diferencias irreconciliables respecto a la decisión del partido de no participar en las elecciones regionales y municipales convocadas para el próximo 25 de mayo. La salida de estos miembros, entre ellos figuras reconocidas como Pablo Pérez y Edgar Antúnez, refleja la fractura que ha generado la estrategia electoral de la tolda amarilla y la polarización que persiste en la oposición venezolana.
El comunicado emitido este martes por Primero Justicia-Zulia informó la salida de los militantes Pablo Pérez, Edgar Antúnez, Jesús Govea, Sara Fernández, Ricardo Useche, Litibeth Martínez, Juan Bracho, Zulia Ríos, Elionet Gando, Guillermo Castellanos y Carlos Guerrero. La nota lamenta la decisión de estos exmiembros de “claudicar ante quienes oprimen al país participando en la farsa electoral como ‘candidatos’” y abandonar así la lucha política a través del partido.
Primero Justicia ha mantenido una postura firme de rechazo a las elecciones regionales y municipales, argumentando que participar legitimaría un proceso que consideran fraudulento y controlado por el régimen de Nicolás Maduro. “Basados en nuestros estatutos, todos los militantes de Primero Justicia tenemos la obligación de sujetarnos disciplinariamente a la decisión adoptada por el Comité Político Nacional (CPN) y refrendada por la Junta de Dirección Nacional (JDN)”, señala el comunicado, que reafirma el compromiso con la causa democrática y la lucha contra la dictadura.
Esta división se enmarca en un contexto de tensiones internas que se han ido profundizando desde comienzos de 2025, cuando sectores del partido liderados por figuras como Henrique Capriles y Tomás Guanipa optaron por participar en los comicios, postura que llevó a su expulsión formal del partido en abril. La decisión de no concurrir a las elecciones fue ratificada con un 85% de aprobación en el CPN, pero no logró un consenso total, provocando fracturas y renuncias.
La renuncia de Juan Requesens, exvicepresidente nacional de Nuevas Generaciones de PJ, es otro síntoma de esta crisis. En una carta pública, Requesens expresó su desacuerdo con las decisiones recientes de la dirigencia y denunció un ambiente hostil donde “pensar distinto es señalado como traición”. A pesar de su salida, aseguró que seguirá trabajando por una Venezuela libre desde otros espacios políticos.
En el Zulia, estado clave por su peso político y económico, la salida de estos once militantes representa un golpe para la estructura regional de PJ. La tolda amarilla ha sido una fuerza importante en la oposición venezolana, y estas rupturas reflejan la dificultad de mantener la unidad en un escenario marcado por la represión, la desconfianza y la polarización electoral.
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La disputa interna también ha generado debates sobre la estrategia opositora frente al régimen chavista: mientras un sector apuesta por la abstención como forma de protesta y denuncia de fraude, otro defiende la participación como vía para mantener presencia política y disputar espacios de poder. Esta dicotomía ha sido fuente de tensiones no solo en PJ sino en la coalición opositora más amplia.


