Porzingis se aleja del baloncesto por problemas de salud.
Porzingis se aleja del baloncesto por problemas de salud. El pívot letón de los Golden State Warriors, Kristaps Porzingis, anunció este viernes 6 de noviembre que dará un paso al costado de las canchas para priorizar su recuperación, en un comunicado publicado en sus redes sociales que sacudió a la NBA antes incluso de que pudiera debutar esta temporada con su equipo.
El jugador, de 31 años y 2,18 metros de estatura, no ha disputado un solo partido en la presente campaña con Golden State. Según explicó la agencia AFP, Porzingis comunicó a los Warriors que no se incorporaría justo antes del inicio de los entrenamientos de pretemporada, y desde entonces su regreso quedó en el aire hasta el anuncio de este viernes.
Porzingis se aleja: «Mi cuerpo no respondió como esperaba»
«Esta temporada tenía muchas ganas de competir con este grupo, pero, a medida que aumenté la intensidad de los entrenamientos, mi cuerpo no respondió como esperaba», explicó Porzingis en su comunicado. «Me encuentro bien, pero sé lo que exige este deporte y no estoy en las condiciones que quisiera para rendir al nivel que espero de mí mismo», agregó el pívot.
«En este momento, he decidido dar prioridad a mi salud y alejarme del deporte que tanto amo», cerró el letón, en un mensaje que no fija ninguna fecha de regreso. El jugador tampoco anunció su retiro definitivo del baloncesto: su decisión es una pausa sin plazo, condicionada a cómo evolucione su estado físico en los próximos meses.
El diagnóstico que arrastra desde 2025
En 2025, a Porzingis le diagnosticaron el síndrome de taquicardia ortostática postural (POTS), una afección neurológica que altera la frecuencia cardíaca y provoca mareos, fatiga e intolerancia al esfuerzo cuando la persona se pone de pie o aumenta la intensidad física. En su comunicado de este viernes, el jugador no mencionó expresamente esa enfermedad al explicar su decisión de alejarse de las canchas.
La afección ya había marcado su etapa anterior: en febrero pasado, los Atlanta Hawks lo traspasaron a los Warriors, con los que disputó 15 partidos la temporada anterior. En junio, Golden State le firmó un contrato por dos años y 40 millones de dólares, una apuesta fuerte por un jugador que, sano, es uno de los interiores más completos de la liga. Sin embargo, varios medios estadounidenses informaron que el equipo no le pagará mientras permanezca alejado de la actividad.
Una carrera entre el estrellato y las lesiones
Porzingis comenzó su carrera en la NBA en 2015 con los Knicks de Nueva York, donde se convirtió en una estrella inmediata por una combinación poco común de estatura, tiro exterior y protección del aro. Su punto más alto llegó en 2024, cuando contribuyó a que los Boston Celtics conquistaran el título de la NBA, el anillo que coronó su trayectoria.
En diez temporadas en la liga, el letón promedia 19,5 puntos, 7,6 rebotes, 1,9 asistencias y 1,8 tapones por partido, números de figura franquicia cada vez que la salud se lo permitió. Ese «cada vez» ha sido, precisamente, la historia paralela de su carrera: las lesiones y ahora el POTS han interrumpido una y otra vez sus mejores momentos.
Qué pierden los Warriors sin su pívot
Para Golden State, la baja indefinida de Porzingis es un golpe deportivo y económico. El equipo construyó parte de su planificación de temporada alrededor de un pívot capaz de abrir la cancha con su tiro de tres puntos y de proteger el aro en defensa, un perfil difícil de reemplazar a mitad de camino y sin margen en el mercado.
Por ahora, ni los Warriors ni el propio jugador han puesto fecha a un posible regreso. La pausa de Porzingis deja a la NBA sin uno de sus jugadores europeos más emblemáticos y abre una incógnita que solo su evolución médica podrá resolver: si el cuerpo que no respondió en la pretemporada le permitirá volver al nivel que él mismo se exige.