Este sábado 12 de abril de 2025, los delegados de los Estados miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) lograron un «principio de acuerdo» sobre un texto fundamental que tiene como objetivo mejorar la protección del mundo ante futuras pandemias. Este avance se produce tras más de tres años de intensos debates y negociaciones, que se iniciaron en respuesta a la devastadora pandemia de COVID-19, que causó millones de muertes y afectó gravemente a las economías globales.
La decisión de crear un acuerdo internacional para prevenir y gestionar epidemias fue tomada en diciembre de 2021, dos años después del inicio de la crisis sanitaria mundial. Desde entonces, los países miembros han trabajado en la elaboración de un documento que aborde las lecciones aprendidas durante la pandemia y establezca un marco más robusto para enfrentar futuros brotes.

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OMS cierra negociaciones clave tras 3 años de debates
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, celebró el principio de acuerdo alcanzado, señalando que «es una muy buena señal» y que «forman parte de una historia increíble que se está construyendo». Este comentario resalta la importancia del consenso internacional en la lucha contra pandemias, un fenómeno que ha demostrado ser una amenaza global sin fronteras.
Los delegados se reunirán nuevamente el 15 de abril en Ginebra para revisar y finalizar el texto acordado. Una vez completado, el documento estará pendiente de adopción por parte de todos los países miembros durante la próxima Asamblea Mundial de la Salud, programada para mayo. La expectativa es que este acuerdo marque un hito en la cooperación internacional en salud pública.
Uno de los puntos más controversiales en las negociaciones ha sido la cuestión de la transferencia de tecnología relacionada con la fabricación de productos sanitarios esenciales, especialmente para los países en desarrollo. Durante la pandemia de COVID-19, muchos países menos favorecidos expresaron su frustración al ver cómo las naciones ricas acaparaban dosis de vacunas y otros recursos críticos. Esta disparidad ha llevado a un llamado creciente por una mayor equidad en el acceso a tecnologías y tratamientos.
Sin embargo, varios países con industrias farmacéuticas significativas han manifestado su oposición a una transferencia obligatoria de tecnología, abogando por un enfoque voluntario. Este desacuerdo destaca las tensiones entre los intereses económicos y la necesidad urgente de garantizar que todos los países tengan acceso a los recursos necesarios para enfrentar futuras crisis sanitarias.
La adopción del nuevo acuerdo se produce en un contexto complicado para el multilateralismo y el sistema mundial de salud. La crisis ha sido exacerbada por recortes drásticos en la ayuda internacional, particularmente bajo la administración del expresidente estadounidense Donald Trump, quien retiró a su país de la OMS. Esta situación ha puesto en evidencia las vulnerabilidades del sistema global y ha renovado el llamado a una mayor cooperación internacional.
A medida que los delegados se preparan para su próxima reunión en Ginebra, el mundo observa con atención el desarrollo de este acuerdo crucial. La capacidad de los países para colaborar efectivamente en la prevención y gestión de pandemias podría determinar no solo la respuesta a futuras crisis sanitarias, sino también el futuro del multilateralismo en salud. La esperanza es que este principio de acuerdo se traduzca en acciones concretas que aseguren un acceso equitativo a los recursos sanitarios y fortalezcan la resiliencia global frente a amenazas sanitarias emergentes.

