Desde el 22 de marzo, Uruguay ha estado en alerta máxima debido a una serie de amenazas de atentados que han obligado a la evacuación de múltiples instituciones públicas y privadas en la capital y otras ciudades. La situación ha generado un clima de incertidumbre en un país conocido por su paz y estabilidad. Este martes, la policía confirmó que están investigando alrededor de 20 llamadas y al menos cinco correos electrónicos con contenido amenazante, lo que ha llevado a una respuesta rápida y contundente por parte de las autoridades.
Ola de evacuaciones en Uruguay
La Universidad Católica de Uruguay se convirtió en el último escenario de esta ola de amenazas cuando recibió una advertencia de bomba el lunes, lo que llevó a la evacuación inmediata de sus instalaciones en Montevideo, Punta del Este y Salto. Afortunadamente, tras una exhaustiva inspección, se determinó que no había artefactos explosivos en el lugar. Sin embargo, la amenaza ha dejado a los estudiantes y al personal con una sensación de inseguridad palpable.
El mismo día, el Mercado Agrícola de Montevideo y el centro comercial Portones Shopping también recibieron amenazas similares, lo que obligó a las autoridades a llevar a cabo inspecciones de seguridad. Estos incidentes no son aislados; desde el inicio de esta serie de amenazas, varios centros comerciales emblemáticos, como el Montevideo Shopping y el Punta Carretas Shopping, han sido evacuados tras recibir advertencias.

El 22 de marzo marcó el inicio de esta crisis cuando el Montevideo Shopping fue evacuado por primera vez. Al día siguiente, el mismo centro comercial y el Punta Carretas Shopping volvieron a ser objeto de amenazas. En los días siguientes, el Portones Shopping y un edificio de la facultad de Medicina de la Universidad de la República también fueron evacuados por motivos similares. Aunque todas estas alarmas resultaron ser falsas, la situación ha generado una profunda inquietud en la población uruguaya.
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Las autoridades han tomado medidas drásticas ante estos eventos. Hasta ahora, tres personas han sido judicializadas por su implicación en las amenazas. Una mujer de 28 años ha sido imputada por simular un delito relacionado con un centro comercial, mientras que un joven de 20 años enfrenta cargos por amenazas a centros educativos. Ambos están cumpliendo prisión domiciliaria con tobillera electrónica mientras avanza la investigación. Además, un guardia de seguridad de 32 años que había trabajado en el Montevideo Shopping Center fue condenado a seis meses de prisión por amenazar al complejo comercial y a dos hospitales.
El ministro del Interior, Carlos Negro, ha declarado que estas tres personas no son las únicas involucradas en las amenazas. Prometió llevar «a todas y cada una» ante la justicia y aplicar las multas correspondientes, que pueden alcanzar hasta 182.000 pesos uruguayos (aproximadamente 4.300 dólares). La respuesta del gobierno es clara: no se tolerarán este tipo de actos que generan pánico en la sociedad.
La situación ha generado un debate sobre la seguridad pública en Uruguay, un país que, hasta ahora, ha sido considerado uno de los más pacíficos de Latinoamérica. La percepción de seguridad se ha visto afectada por estas amenazas, y muchos ciudadanos expresan su preocupación por la posibilidad de futuros incidentes.


