El boxeo mundial está de luto. Wilfredo Bazooka Gómez, considerado uno de los más grandes púgiles puertorriqueños de todos los tiempos, falleció la noche del sábado a los 69 años, tras permanecer dos semanas hospitalizado por complicaciones respiratorias.
La noticia fue confirmada por su hijo, Wilfredo Gómez Jr., durante una intervención en Telemundo, donde informó que el deceso ocurrió a las 9:00 de la noche. El excampeón arrastraba además secuelas neurológicas derivadas de su larga y exigente carrera sobre el cuadrilátero.
Wilfredo Bazooka Gómez: el adiós al «Niño de Las Monjas»
Nacido en San Juan el 29 de octubre de 1956 y criado en el humilde barrio de Las Monjas —de donde tomó su otro apodo, el «Niño de Las Monjas»—, Wilfredo Bazooka Gómez construyó una de las carreras más demoledoras en la historia del boxeo. Días antes de su muerte, su hijo había pedido oraciones por su salud en redes sociales ante el delicado estado del excampeón.
Tres coronas mundiales y un récord imbatible
Wilfredo «Bazooka» Gómez conquistó títulos mundiales en tres divisiones: supergallo, pluma y superpluma. Su primer cetro llegó el 21 de mayo de 1977, cuando con apenas 20 años noqueó en el duodécimo asalto al surcoreano Dong Kyun Yum, entonces monarca supergallo del Consejo Mundial de Boxeo, en el Coliseo Roberto Clemente de San Juan.
Lo que siguió fue un reinado de terror para sus rivales: defendió la corona de las 122 libras en 17 ocasiones consecutivas y ganó absolutamente todas por nocaut, una marca de aniquilación perfecta que ningún otro campeón ha igualado en ninguna división.
Su primera derrota como profesional llegó el 21 de septiembre de 1981 en Las Vegas, ante el mexicano Salvador Sánchez. La revancha nunca pudo concretarse: Sánchez falleció al año siguiente en un accidente automovilístico.

Wilfredo «Bazooka» Gómez se retiró con un récord de 44 victorias, 3 derrotas y un empate, con 42 triunfos por la vía rápida: un porcentaje de nocaut superior al 95% que lo ubica entre los pegadores más letales de la historia. La revista The Ring lo colocó en el puesto 13 de los 100 mejores noqueadores de todos los tiempos.
De Múnich 1972 al Salón de la Fama
Antes de brillar como profesional, Gómez representó a Puerto Rico en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 y ganó la medalla de oro en el primer Campeonato Mundial de Boxeo Aficionado, celebrado en La Habana en 1974.
El legado de Wilfredo Bazooka Gómez fue reconocido en 1995 con su exaltación al Salón de la Fama del Boxeo Internacional, donde comparte honores con figuras como Félix «Tito» Trinidad, Miguel Cotto, Wilfred Benítez y Héctor «Macho» Camacho, exponentes de la rica tradición boxística boricua.
Reacciones del mundo del boxeo
Las condolencias no se hicieron esperar. El expresidente de la OMB, Paco Valcárcel, anunció la noticia y rindió tributo a quien llamó «mi eterno campeón». El presidente del CMB, Mauricio Sulaimán, destacó que Gómez fue «uno de los más grandes peleadores de todos los tiempos», mientras el presidente de la AMB, Gilberto Mendoza, también se sumó a los mensajes de despedida. La revista The Ring recordó su legado como campeón en tres divisiones.
Con su partida, el boxeo puertorriqueño pierde a una de sus figuras más emblemáticas, un campeón cuya pegada marcó una época y cuyo nombre quedará grabado para siempre en la historia del deporte.
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