La muerte de Deisy Chirinos, una reclusa del Instituto Nacional de Orientación Femenina (Inof) en Los Teques, estado Miranda, ha reavivado las preocupaciones sobre las condiciones de salud y atención médica en este penal.
Chirinos, quien llevaba siete años privada de libertad, falleció presuntamente por la falta de atención médica adecuada, un problema denunciado reiteradamente por el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP).
Desarrollo de la situación
Deisy Chirinos se encontraba en un estado crítico de desnutrición y había solicitado durante semanas ser trasladada a un centro de salud.
Sin embargo, su situación no fue atendida a tiempo. Según el OVP, las internas del Inof enfrentan condiciones precarias, careciendo de acceso a servicios básicos, incluido el tratamiento médico necesario.
Las denuncias indican que muchas reclusas sufren de enfermedades crónicas y son llevadas a hospitales solo cuando su estado es irreversible, lo que evidencia un abandono sistemático por parte de las autoridades penitenciarias.
Familiares de otras reclusas han denunciado casos de violencia y maltrato en el penal, lo que agrava la situación de vulnerabilidad de estas mujeres.
Una fuente dentro del penal reveló que Chirinos no contaba con el apoyo familiar necesario para recibir atención médica, ya que las familias deben asumir los costos de los especialistas que visitan a las internas.
La muerte de Deisy Chirinos, privada de libertad en el INOF, la única cárcel de mujeres en Venezuela, encendió nuevamente las alarmas sobre la falta de atención y tratamiento médico a la que es sometida la población penal de este recinto penitenciario.
Tal como denunciamos con… pic.twitter.com/vB1NYQJfTM
— Observatorio Venezolano de Prisiones (@oveprisiones) September 13, 2024El personal del Inof solo proporciona medicamentos básicos, como acetaminofén o ibuprofeno, dejando a las reclusas sin el tratamiento adecuado para sus condiciones de salud.
El OVP ha enfatizado que es responsabilidad del Estado garantizar el respeto a los derechos humanos de las mujeres privadas de libertad y proporcionarles la atención médica y el apoyo emocional que necesitan.
La muerte de Deisy Chirinos no solo es un llamado de atención sobre la crisis del sistema penitenciario en Venezuela, sino también un recordatorio de la urgente necesidad de reformas que aseguren la dignidad y el bienestar de las reclusas en el país.


