El presidente argentino, Javier Milei, inició su primera gira internacional con una visita a Israel, mostrando un firme respaldo al gobierno de Benjamín Netanyahu en medio de la reciente escalada de violencia en la región.
Durante su encuentro con el canciller Israel Katz, Milei reafirmó su compromiso de mudar la embajada argentina a Jerusalén, en apoyo a la postura de Israel sobre la ciudad. Además, expresó su intención de declarar a Hamás como una organización terrorista, en línea con la política del gobierno israelí.
La decisión de Milei de respaldar a Israel en medio de la crisis en Gaza fue recibida con satisfacción por el gobierno israelí, que ha enfrentado críticas de otros países latinoamericanos.
El primer ministro Netanyahu elogió a Milei como «un gran amigo del Estado judío» y destacó su compromiso con el fortalecimiento de las relaciones entre Argentina e Israel.
Este respaldo de Milei a Israel generó controversia a nivel internacional, con observadores señalando que su postura podría tener implicaciones en el escenario político global, especialmente en un momento en el que se vislumbra un posible regreso al poder de Donald Trump en Estados Unidos.
La gira presidencial de Milei continuará en Roma, donde se reunirá con líderes italianos, incluyendo al papa Francisco.
La visita de Milei a Israel y sus declaraciones han sido interpretadas como un intento de ganar protagonismo internacional en un momento de cambios significativos en el panorama mundial.
Según el analista internacional argentino Jorge Castro, presidente del Instituto de Planeamiento Estratégico (IPE), el apoyo de Milei a Israel en la guerra de Gaza «ha ido incluso más allá que el de EE.UU. con Joe Biden», quien fue el primer mandatario en visitar Israel tras los ataques.
«Milei -un outsider de la política- ha decidido de manera deliberada ir a contracorriente, con un respaldo al Estado de Israel que es absolutamente crucial para ese país, que es su decisión de tener en la guerra de Gaza un solo objetivo: la destrucción de Hamás», afirmó a BBC Mundo.
Su decisión de posicionarse en el centro de la crisis internacional en Oriente Medio ha sido descrita como estratégicamente arriesgada, pero podría tener repercusiones duraderas en las relaciones internacionales de Argentina y en el escenario político global.
«Se está reformulado la relación de fuerzas en el mundo y esto va a tener su efecto también en América Latina», señala Castro.


