Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, propuso este martes unificar las elecciones parlamentarias y regionales, programadas para el 27 de abril, con la segunda Consulta Popular Nacional destinada a la selección de proyectos comunales. Durante un acto conmemorativo por el 33 aniversario del intento de golpe de Estado del 4 de febrero, Maduro presentó esta iniciativa como una forma de adelantar el trabajo electoral y optimizar recursos.
Maduro sobre el 27 de abril
En su discurso, Maduro expresó: “Propongo esto humildemente, si se puede, para adelantar trabajo y, en la misma medida que votamos por la Asamblea Nacional (AN), por gobernaciones y consejos legislativos, hagamos la segunda consulta nacional”. Esta propuesta busca integrar la elección de proyectos enfocados en los circuitos comunales, que inicialmente estaba prevista para el segundo trimestre de 2025. La idea es que los ciudadanos puedan participar en un proceso más amplio que combine diferentes votaciones en un solo evento.
Maduro también reiteró su intención de que en estos comicios se elija al primer gobernador de la Guayana Esequiba, una región disputada por Venezuela y administrada actualmente por Guyana. Esta mención resalta la importancia que el gobierno venezolano otorga a la soberanía sobre este territorio y su deseo de consolidar un liderazgo político en la zona.
Durante el mismo acto, Maduro anunció que el próximo 15 de febrero juramentará la primera propuesta de reforma constitucional que planea llevar a cabo en 2025. “Vamos a debatir con el pueblo venezolano en los territorios, las asambleas y las bases… Vamos en ofensiva multidimensional”, afirmó. Este proyecto se presenta como una oportunidad para profundizar la democracia y establecer “un nuevo Estado” en Venezuela. Sin embargo, muchos críticos consideran que esta iniciativa busca consolidar aún más el poder del régimen en un momento crítico para su estabilidad.
La propuesta de reforma constitucional recuerda al referéndum de 2007 impulsado por Hugo Chávez, donde se plantearon modificaciones significativas a la Constitución, incluyendo la reelección indefinida. A pesar del rechazo popular en esa ocasión, Chávez logró implementar cambios mediante una consulta posterior. La historia parece repetirse con Maduro, quien enfrenta una oposición reorganizada y movilizada a pesar de las condiciones adversas.
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Dentro del chavismo disidente —aquellos que alguna vez apoyaron a Chávez pero ahora critican a Maduro— existe preocupación por las intenciones detrás de esta reforma constitucional. Muchos temen que sirva para legitimar leyes inconstitucionales y limitar las libertades civiles. La oposición liderada por María Corina Machado ha denunciado que Maduro le “robó” las elecciones a su candidato durante los comicios presidenciales del 28 de julio pasado y ha cuestionado la transparencia del proceso electoral.
El Consejo Nacional Electoral (CNE), bajo control del oficialismo, ha sido acusado repetidamente de manipular los resultados electorales y restringir la participación política. La reciente convocatoria a elecciones se produce en un contexto donde las organizaciones opositoras enfrentan amenazas y represión.


